Mar24102017

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Un paciente con cuatro corazones

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El pasado 24 de mayo realizamos el tercer trasplante de corazón en un mismo paciente. Se trata de un riojano de 52 años, a quien por diferentes motivos médicos ha sido necesario realizarle tres trasplantes cardiacos: el primero en 1990, el segundo en 2003 y el tercero el pasado mes de mayo. Más de tres meses después de esta última intervención, el paciente mantiene una evolución satisfactoria de su salud.
La cirugía se desarrolló durante 10 horas y en ella intervino un equipo de tres cirujanos, dos anestesistas y tres enfermeras especializadas. La recuperación en la Unidad de Cuidados Intensivos se prolongó por espacio de 10 días.
El caso de este paciente constituye una de las primeras y raras ocasiones en nuestro país en la que se ha sometido a una persona a un tercer trasplante cardiaco. Existen contados casos en el mundo, ya que las indicaciones son muy estrictas a la hora de realizar un tercer e, incluso, un cuarto retrasplante. No ocurre lo mismo en el caso de los trasplantes renales, una intervención en la que se ha llegado a trasplantar 3 y 4 veces el riñón a un mismo paciente.

Las causas que motivaron el tercer trasplante cardiaco residieron en una reacción inmunológica de rechazo del organismo del receptor contra el segundo órgano trasplantado, en la que muy posiblemente estarían implicados factores inmunológicos surgidos a raíz del primer corazón implantado.

De forma genérica se puede decir que el rechazo es como una respuesta natural del sistema inmune contra un organismo ajeno: virus, bacterias o, como en este caso, un corazón trasplantado. Para evitar el rechazo en los trasplantes se administran al receptor fármacos inmunosupresores, que disminuyen la capacidad de respuesta de su sistema inmune. Debido a la inmunosupresión, estos pacientes son más propensos a sufrir infecciones.

En el caso de este enfermo, se detectó a principios de 2011 un mal funcionamiento de su corazón, especialmente de su ventrículo derecho, que fue el que dio las primeras señales de alarma. Ante el paulatino empeoramiento del paciente se decidió un nuevo transplante.

Pero en los estudios previos a la intervención, se encontró una tasa muy alta de de anticuerpos anti-HLA, circunstancia que podría explicar el mal funcionamiento de su corazón. Además, este hallazgo complicaba significativamente la posibilidad de realizar un nuevo trasplante, ya que con esa tasa de anticuerpos no se le podía re-trasplantar y cualquier otro injerto resultaría rechazado por el organismo del paciente.
Ante esta situación, se intentó inicialmente disminuir al máximo los niveles de los mencionados anticuerpos. Para ello se contó con un equipo multidisciplinar que incluía hematólogos, inmunólogos y nefrólogos, quienes utilizaron diversas técnicas de depuración extra-renal, mediante columnas de inmunoadsorción y diferentes fármacos inmunomoduladores.

Tras varios meses y mucho esfuerzo se consiguió disminuir los niveles de anticuerpos a unos niveles adecuados, realizándose el transplante después, con gratificante resultado.

@rhdezestefania