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Trabajar Igual, Cobrar Igual

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UGTCecilia03

Hoy nadie se atrevería a poner en un documento que las remuneraciones por el trabajo de una mujer van a ser menores que las de sus compañeros varones a igual puesto de trabajo. Si uno repasa la legislación o las redacciones de los convenios en lo que concierne a estructura de los salarios o a procesos de ascenso nada indica que el mercado de trabajo presuponga obstáculo alguno para la equiparación salarial entre hombres y mujeres. Sin embargo, las cifras estadísticas, año tras año, establecen una realidad ineludible: la existencia de una brecha salarial entre hombres y mujeres que no deja de crecer.

El informe elaborado por la UGT "Trabajar igual, Cobrar Igual" con motivo del Día por la Igualdad Salarial ha concluido que la brecha salarial en España se situó en 2012 en el 23,93 %, la más alta de los últimos cinco años; que para alcanzar retribuciones equivalentes a las que reciben los hombres en 35 años, las mujeres deberían trabajar 46 años y medio y que contabilizada en euros la cantidad que dejaron de percibir las mujeres debido a su existencia fue de 27.783 millones, cuantía similar a la que hemos aportado todos los contribuyentes españoles para el rescate bancario.

A resultas de esta situación España se aleja de la media de la Unión Europea y se sitúa a los niveles de brecha del año 2002. Así las cosas, el 28,1% de las mujeres estaban en situación de riesgo de pobreza o exclusión social por bajos ingresos, jornadas laborales cortas, o carencia material severa. Casi cuatro millones de mujeres, el 46,55 % de las trabajadoras de nuestro país, percibieron salarios por debajo de los 15.000 euros brutos cada año y 1.393.053 trabajadoras se situaron por debajo de 8.979,60 euros anuales, el SMI estipulado para ese año. Solo un 2,58 % de mujeres superaron 53.877,60 anuales brutos, en el caso de los hombres el porcentaje se triplicó.

La situación para las mujeres no mejora ni en sectores que requieren una alta cualificación, por contra, la brecha salarial del 31,69 %, que afecta a las mujeres profesionales, científicas y técnicas, es por sectores la tercera más elevada de nuestro país, algo que se produce en porcentajes similares en Francia y Noruega y que aumenta para las trabajadoras en Alemania al 35 %. Es alarmante, como señala el último informe de la OCDE sobre empleo y niveles educativos, que la elevada exigencia de conocimientos académicos exigidos para el desempeño de estas actividades, se traduzca en tan escaso reconocimiento en términos económicos de las capacidades de las mujeres.

En medio de esta situación ONU Mujeres ha alertado también de que pese a que las reformas de las instituciones y los sistemas del sector público suelen tener como objetivo la eficacia, la eficiencia y la rendición de cuentas de las actividades de desarrollo, normalmente pasan por alto la igualdad de género. Esto ha conllevado la pérdida de oportunidades para el progreso en el cumplimiento de los compromisos a favor de la igualdad de género. Y, lo que es peor, en ocasiones ha supuesto efectos negativos sobre las mujeres y una ampliación de las brechas.

La recuperación económica de nuestro país, pasa por el reconocimiento del trabajo remunerado de las mujeres en términos económicos. Esta circunstancia se revela como una vía primordial de reactivación del consumo ya que son las mujeres las encargadas de una parte importante de las compras dentro de los hogares españoles. Así, una reducción de la brecha acarrearía el aumento de la demanda de productos del mercado, la creación de empleo y además contribuiría a eliminar parte de la pobreza en nuestro país. Por ello es necesario introducir como eje central de todas las políticas económicas la igualdad sin distinción de sexo.

En el mes en el que se conmemora la lucha de las mujeres por la IGUALDAD en mayúsculas queríamos fijar nuestra atención en este terrible hecho. Los documentos hablan de igualdad porque lo soportan todo pero no nos podemos llamar a engaño, la existencia de la igualdad formal no puede ocultar una realidad social que se halla muy lejos de cumplir lo que el papel soporta. Las sociedades avanzadas, tanto como las que no lo son, siguen pendientes de una revolución social que reconozca a las mujeres como iguales respectos a sus compañeros en los centros de trabajo. Así pues hasta que llegue ese momento histórico no nos queda más que mantener la lucha diaria que conmemoramos el 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora.