En esta tribuna quiero acercarme a un tema que es esencial en el ámbito educativo, y más concretamente en la familia: «las normas».

Cuando hablamos de educación en familia, solemos remarcar la importancia de las normas por ser una herramienta preventiva, que ayuda a evitar comportamientos desajustados y en la que nos apoyamos para transmitir principios educativos y valores.
Todo grupo social necesita normas para funcionar, y en la familia los padres deben ejercer la figura de autoridad desde el razonamiento y el sentido común.

Al finalizar de escribir el anterior artículo, me quedé con ganas de seguir reflexionando sobre el tema de la violencia en los niños, adolescentes y jóvenes. En escritos anteriores he tratado aspectos sobre el modelado, los refuerzos positivos y negativos, creo que para completar el tema iniciado en el anterior artículo es necesario que reflexionemos sobre la responsabilidad que todos tenemos de favorecer una educación positiva, y de una manera especial nos afecta a padres, profesores y educadores. Una palabra que quizás suene un tanto anticuada, pero a mí me gusta utilizar es la disciplina educativa, en el contacto con las familias de nuestros chicos, nos encontramos con padres que utilizan una combinación de disciplina relajada y poco exigente con actitudes hostiles, siendo un caldo de cultivo para los comportamientos violentos en los hijos. Los padres poco exigentes son aquellos que hacen lo que los hijos quieren, les dan excesiva libertad, sin valorar su responsabilidad.

En la anterior tribuna reflexionaba sobre el refuerzo negativo, y ponía el ejemplo del niño en el parque. En esta tribuna quiero reflexionar sobre la adquisición y mantenimiento de la violencia en los niños, adolescentes o jóvenes, un tema que me preocupa, por los casos que se están dando en nuestra sociedad.

Existen distintos factores en la adquisición de la violencia, pero quiero centrarme en el modelado como aprendizaje, que los mismos padres, otros adultos, compañeros o amigos ofrecen. Cuando castigamos mediante violencia verbal o física, se transmite un modelo de conducta agresiva. El niño aprende que los padres o profesores por medio de esta conducta consigue su propósito, y él imitar esta forma de actuar porque da resultado. Lo mismo sucede con los compañeros violentos, son modelos que ayudan a que el niño observador las aprenda. Tenemos que ser conscientes que hoy los niños están expuestos a otros modelos de conductas agresivas como pueden ser internet, los juegos, la televisión etc…

En la anterior tribuna reflexionaba sobre el refuerzo positivo. Pero ¿cuántas conductas inadecuadas reforzamos en los niños?. En esta tribuna quiero acercarme a estos refuerzos en muchas ocasiones inconscientes.

Hace varios días, cuando me encontraba pateando las calles de Torrelavega, me crucé con un niño montado en una bicicleta de cuatro ruedas, que estaba cuidado por un adulto, pensé era su abuelo. Cuál fue mi sorpresa al observar que el niño le pega una patada a su abuelo y en su rostro aparece una sonrisa como gesto de haber hecho una gracia. El abuelo, lejos de reprenderle, se ríe como signo de aprobación, reforzando en el niño una conducta inadecuada.

El título de la anterior tribuna publicada en este portal de comunicación era «Padres felices hijos felices», y queriendo seguir en esa línea educativa en este artículo quiero acercarme a la importancia del refuerzo.

Si queremos que nuestros hijos o alumnos aprendan conductas positivas y vayan creciendo en un desarrollo armónico de su personalidad necesitan refuerzos sociales. Pero nos podemos preguntar y ¿Qué son los refuerzos sociales?.

En anteriores tribunas he escrito principalmente sobre actividades, chicos, educación. En esta quiero hacer una reflexión sobre los padres.

Cuando pregunto a los padres: ¿Qué queréis para vuestros hijos?, la respuesta suele ser rotunda: «que sean felices». Pero para que ellos sean felices los primeros en serlo tendrían que ser los padres, y aquí está el punto principal de este artículo.

Cuando en una familia los padres mantienen unas relaciones positivas, demuestran que se quieren, dialogan, transmiten alegría, etc, son el mejor fundamento y modelo de referencia en el camino hacia la felicidad para sus hijos.
En el contexto social que vivimos, rodeados de problemas económicos sociales, laborales, … plantear el tema de la felicidad es difícil, pero necesario, y considero que los padres deben realizar un esfuerzo responsable para intentar conseguir lo que quieren para sus hijos.

 

Queridos amigos: una vez finalizada la última entrevista en el despacho del S.O.A.M., y cuando os veía salir por la puerta con el rostro de preocupación y angustia por las dificultades educativas con vuestro hijo, y su negativa a una…

Con esta nueva tribuna del portal de comunicación Hoy Torrelavega, quiero iniciar una serie de artículos orientados a reflexionar sobre la educación, un tema que considero es fundamental en nuestra sociedad, familia, escuela, etc.

Vivimos en una sociedad con muchos cambios (las nuevas tecnologías, el sistema económico mundial, la crisis, el cambio en las relaciones personales, la evolución de la familia,…). Todo este contexto social exige a los padres, profesores, educadores, prepararnos y disponer de herramientas para afrontar la tarea educativa con intención de ayudar a los niños en el desarrollo como personas equilibradas, responsables y maduras, afrontando este mundo nuevo y cambiante que les toca vivir.