En la anterior entrega, recorrimos los recuerdos más próximos al cruce de «Cuatro Caminos»; hoy vamos a revivir sus alrededores, lo que actualmente se ha dado en llamar Barrio de Quebrantada.

Sin embargo, nuestro relato de hoy parte recordando el punto absolutamente central del Barrio de Cuatro Caminos, que no es otro sino el «semaforillo» que colgaba en el centro del cruce sustentado por cuatro cables, que en diagonal, señalaban irremisiblemente la posición del «Guardia de Cuatro Caminos». Horas de Ángel Quintanilla, bailando el tráfico de la ciudad… Era un semáforo tan humilde que solo tenía un color y tan humano, que su único aviso era un parpadeo. Alguien me cuenta que, siendo Acalde Javier Marcano, decidió eliminar ese semáforo como prueba irrefutable del salto de ese cruce a su nueva vida. Con la entrada en funcionamiento de la circunvalación de Torrelavega y la del Boulevard Ronda, Cuatro Caminos dejó de ser irremediable, para pasar a ser una zona de tránsito tan vulgar como razonable y moderna. Casi del siglo XXI…

Desde que mi amigo Guillermo me propuso depositar su confianza en mí para acompañarle en la aventura del portal «hoytorrelavega», estuve pensando cual sería la primera fotografía que iba a acompañar nuestro debut.
Para ello, pensamos detenidamente qué era lo que nos proponíamos con esta sección. Solamente sabiendo dónde quiere uno llegar, podemos determinar de dónde debemos salir. Lo teníamos claro. Queremos una sección nostálgica, que no histórica. No vamos a pretender aportar datos y más datos históricos que están en los libros a disposición de interesados y eruditos. Colocaremos una fotografía en el monitor de nuestros seguidores, e intentaremos, con unas líneas, estimular sus recuerdos. Sonidos, olores, personas, anécdotas… años de juventud, de bailes, de bromas, de tardes de fútbol, de bolera, de colegio…