Ni gritos, ni lemas, ni demandas en voz alta, ni cánticos. El silencio ha presidido hoy la manifestación de Sniace por las calles de Torrelavega, quizá porque en las cabezas de los trabajadores resuenan los números que empresa y comité han puesto sobre la mesa y que en una semana pueden decidir el futuro de la plantilla.
Un millar de personas ha recorrido un viernes más el camino desde la fábrica hasta el Ayuntamiento de Torrelavega, pensando en la reunión que el próximo martes mantendrán dirección y sindicatos, en la que la empresa debe valorar los tres planes de jubilación, dos presentados por ella misma y uno alternativo propuesto por el comité.
Sniace dirá si está dispuesta a asumir el alto coste económico que cualquiera de ellos le supondría o no. Si la respuesta es afirmativa, quedará decidir qué plan, negociar con los sindicatos lo que el presidente de Sniace, Blas Mezquita, definió en la última reunión como «ajuste fino», y someterlo al refrendo de los trabajadores.
Incluso con un acuerdo, la última palabra la tendrán los administradores concursales, con los que la empresa se reunirá el jueves, si se superan los pasos anteriores, para presentarles un plan sólido y convencerles de la necesidad de buscar financiación para afrontar la parte que Sniace debería aportar.
Todo esto, lo ha explicado al término de la manifestación el secretario del comité, Antonio Pérez Portilla, a los asistentes. Según ha dicho, esta semana habrá que encajar la «pieza fundamental del puzzle» que han venido construyendo lentamente «semana tras semana y mes tras mes».
Por eso, entiende que por primera vez esta manifestación no haya sido «ruidosa», como lo son habitualmente, y que los trabajadores hayan recorrido las calles en silencio, pensando en lo que el comité les contó ayer tras la reunión con la empresa y los detalles de los tres plantes de jubilaciones que se estudian.
La dirección de Sniace planteó dos posibles planes de jubilación, uno basado en APJs y otro en jubilaciones «normales», mientras que el propuesto por el comité incluiría contratos relevo, resultando menos costoso para la empresa y permitiendo absorber un mayor número de trabajadores.
Pérez Portilla también ha insistido en recordar que todavía hay «altas posibilidades» de que la empresa diga que no a los tres planes en juego y «nos mande a hacer gárgaras», pero de momento «seguimos a flote», ha recalcado.
