Unas papillas, unas gafas, un medicamento, material escolar… son cosas que un niño puede necesitar en cualquier momento y que para muchas familias en situación económica grave son imposibles de costear. Necesidades además que, en caso de poder ser cubiertas por ayudas de las administraciones, a menudo no pueden esperar a cumplir tramitaciones o convocatorias.

Por eso, la Federación de Municipios de Cantabria va a pedir a los ayuntamientos la creación de «Fondos de Emergencia Social Inmediata» íntegramente dedicados a luchar contra la pobreza infantil, para «dar respuesta urgente a situaciones puntuales de necesidad» que afectan a los menores. El objetivo es atender «gastos específicos para necesidades básicas» infantiles que necesitan una «respuesta rápida de intervención» que la situación de emergencia familias no permite dar.
El presidente de la Federación de Municipios, Pablo Diestro, y el representante del Banco de Alimentos Infantiles, José Antonio Abad, han rubricado hoy el convenio de colaboración entre las dos entidades para luchar contra la pobreza infantil en Cantabria y atender a aquellos niños más vulnerables por el impacto de la crisis.
Según han explicado, se trata de articular un fondo de ayudas que, a través de los servicios sociales municipales, junto al Banco de Alimentos Infantiles, puedan cubrir una necesidad de los menores de familias cuya precariedad económica ya está debidamente acreditada, cuando las ayudas establecidas no tengan esa inmediatez que la situación demanda para evitar que se agrave.
«Se trata de que mientras llegan otro tipo de ayudas los niños tengan la necesidad cubierta», ha afirmado el presidente de la FMC. Diestro ha recordado que un 15,2% de los hogares cántabros tiene «dificultades para llegar a final de mes» y «uno de cada tres niños está en riesgo de pobreza y exclusión social». Por eso es necesario «aunar esfuerzos» y poner en marcha «acciones específicas» que den respuesta a esas situaciones puntuales que no pueden esperar a la tramitación habitual, ha subrayado.
«Si a un niño se le rompen las gafas no puede estar un mes mientras le llega la ayuda general sin ellas, entonces tiene que haber ayudas casi automáticas», ha apuntado el responsable del Banco de Alimentos Infantiles, que ha señalado otras situaciones de necesidad perentoria, como un medicamento, comida para bebés o para niños celiacos. Entiende además que el caso de las familias que ya tienen concedida la Renta Social Básica, su estado de necesidad está demostrado y «no habría ni que pedirles más papeles», pudiendo estar resuelta la ayuda en dos o tres días, ha apuntado.
José Antonio Abad ha llamado la atención sobre el hecho de que «un gasto de 50 o 60 euros, que para otras personas no es mucho», para una familia que solo percibe 400 euros de la Renta Social Básica supone buena parte de sus ingresos y no pueden afrontarlo. Así, ha puesto como ejemplo lo que ocurre con los libros escolares, «que esperemos que cambie este curso», porque las ayudas para comprarlos llegan «en marzo o en abril» aunque los niños empiezan a clase en septiembre. «¿Qué ocurre?, que muchas familias tienen que elegir entre los libros o comer, de modo que los niños van a clase con fotocopias», ha lamentado.
Además, de la creación de esos fondos de emergencia contra la pobreza infantil, el convenio suscrito hoy con el Banco de Alimentos Infantiles plantea realizar acciones conjuntas para garantizar la adecuada atención de las necesidades de los niños en situación de pobreza y vulnerabilidad social; fomentar la construcción de «redes de apoyo que superen las parcelas competenciales» para una adecuada atención de la infancia; sensibilizar a las entidades locales; e «impulsar una cultura ciudadana que se apoye en los valores solidarios»
