La plataforma 0-3 Cantabria de Educación Infantil, en coordinación con la Plataforma Estatal de Escuelas Infantiles y con el apoyo de CCOO Enseñanza de Cantabria, se suma a la huelga estatal convocada por CGT y diversas plataformas profesionales del ámbito educativo para el próximo 7 de mayo, a la que posteriormente también se ha adherido CCOO Enseñanza de Cantabria. La movilización se enmarca en un conflicto que las educadoras infantiles califican de “límite” por las condiciones precarias de las trabajadoras y para la dignificación del ciclo 0-3.
La convocatoria parte de las reivindicaciones específicas de las Técnicas Superiores en Educación Infantil (TSEI), como figura central del primer ciclo 0-3, aunque se extiende al conjunto del personal educativo y de apoyo de los centros, incluyendo maestras, personal de cocina, conserjes y otros perfiles profesionales.
Asimismo, la huelga se dirige al conjunto del sector, abarcando centros públicos, concertados y privados, así como modelos de gestión directa e indirecta, al entender que las “problemáticas actuales son compartidas y requieren una respuesta colectiva orientada a la dignificación de la profesión y a la mejora de la calidad educativa”.
La convocatoria tiene carácter estatal y nace del trabajo conjunto de la Plataforma Estatal del 0-3 y la Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles (PLEI) de Madrid, constituyéndose plataformas en todas las comunidades autónomas, apoyando a las educadoras madrileñas que mantienen una huelga indefinida desde el pasado 7 de abril. Este movimiento se ha convertido en el principal referente de protesta del sector a nivel nacional.
Las profesionales advierten de que “la situación actual en las aulas del primer ciclo de Educación Infantil no se limita a un conflicto laboral, sino que supone un problema estructural con impacto directo en la infancia.” Denuncian que las ratios en Cantabria son excesivas y que “mientras el segundo ciclo de Educación Infantil y los primeros cursos de Educación Primaria han bajado las ratios, el primer ciclo de infantil ha sido olvidado”.
“En estas condiciones no es posible garantizar una atención segura ni individualizada ni respetuosa, ya que el trabajo se reduce en muchos casos a cubrir necesidades básicas, dejando en un segundo plano la función educativa, tan importante en esta etapa”, denuncian desde la plataforma, quien califica también el modelo actual de Cantabria como “un despropósito” y resalta“ la necesidad de empezar a buscar una solución única que dé garantías a las trabajadoras”.
Las educadoras subrayan que “la etapa 0-3 cumple una función esencial en el desarrollo cognitivo, motor, social y afectivo, así como en la compensación de desigualdades desde edades tempranas, aspectos que quedan gravemente limitados por las condiciones actuales”.
Algunas profesionales señalan además la distancia entre la percepción social del trabajo en el primer ciclo de Infantil y su realidad diaria. “Muchas familias creen que solo jugamos con los niños, pero la realidad es que no llegamos a todo”. Denuncian que “la falta de personal y el volumen de tareas impiden atender simultáneamente todas las necesidades del aula, lo que en ocasiones deriva en situaciones en las que no es posible responder a cada demanda individual”. Por esta razón, desde la plataforma reclaman la «pareja pedagógica» en todos los centros (CEIP y Escuelas Infantiles) con las mismas funciones y a jornada completa”.
Otro de los puntos señalados por la plataforma es “la ausencia de horas no lectivas dentro de la jornada laboral. Las TSEIs podemos llegar a asumir hasta 40 horas semanales de atención directa al alumnado, sin tiempo reconocido para tareas de planificación, coordinación pedagógica, elaboración de materiales o comunicación con las familias, tareas que deben realizarse fuera del horario laboral y sin retribución alguna. Este trabajo es esencial para la coordinación de las profesionales de la etapa”.
Desde el colectivo también “denuncian la creciente —y mantenida en el tiempo—externalización de la gestión de las aulas 0-3 en Cantabria”, donde gran parte de las aulas públicas no dependen directamente de la Consejería de Educación, sino de entidades como la Sociedad Regional de Educación, empresas de ocio y tiempo libre, empresas de trabajo temporal o ayuntamientos, en forma de gestión directa o indirecta; “esta diversidad de contratación, precariza, más si cabe, a las TSEI con salarios que en muchos casos apenas alcanzan el SMI, pese a la responsabilidad educativa y asistencial de la etapa”.
La plataforma advierte también de que “otro de los aspectos más controvertidos de la situación en Cantabria es la falta de visibilización de este colectivo, dentro del debate educativo general” y reclaman “un reconocimiento equiparable al de otros cuerpos docentes”.
Las trabajadoras alertan además de “la falta de información clara en parte del sector, especialmente en ámbitos como los centros dependientes de servicios sociales, donde algunas profesionales desconocen incluso si pueden ejercer su derecho a huelga. Esta situación dificulta la organización de la movilización y evidencia la necesidad de mayor implicación de los agentes sociales”.
En este contexto, las profesionales lamentan también la limitada visibilidad del colectivo dentro del ámbito sindical educativo. “No obstante, en Cantabria ya se ha conseguido el apoyo de CCOO Enseñanza Cantabria, lo que valoramos como un primer paso importante”, al tiempo que hacen un llamamiento al resto de organizaciones a sumarse a la movilización. Ante este escenario, la Plataforma 0-3 de Cantabria de Educación Infantil también hace un llamamiento a las familias para que respalden la movilización y tomen conciencia de la situación del sector; “defender a las educadoras es defender el derecho de los niños a una infancia digna”, concluyen.
