El Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, ha inaugurado la exposición ‘Materia inscripta’, del artista Daniel Schweitzer, que se podrá visitar en el espacio de Vínculos del edificio principal hasta el 12 de julio de 2026.
El trabajo de Daniel Schweitzer se desarrolla como un continuo cuestionamiento sobre la problemática del espacio, su definición y existencia con relación al cuerpo. A través del uso de la geometría fractal, Schweitzer modela el espacio, dando lugar a propuestas en las que el vacío tiene tanta relevancia como la materia.
Schweitzer presenta en Altamira una instalación escultórica formada por dos piezas hechas de biocerámica, una técnica que combina ingredientes de alta cocina (glicerina y alginato alimenticio) con barbotina de porcelana.
Todo ello va creando una superposición de múltiples y sucesivas capas de porcelana, cuya inspiración se basa en las propias excavaciones arqueológicas, que funcionan como “capas del tiempo”. El propio artista las define como “un sistema de adición infinito”, donde cada capa contiene información y, a su vez, va ocultando la anterior. Entre las capas, cargas de pigmento a la manera de manchas desdibujadas recuerdan por los colores a las pinturas de Altamira y, a su vez, juegan con la idea de pérdida de información o codificación del arte rupestre, que impide que descifremos el significado de las pinturas al no tener el código cultural del momento en que se formularon.
A este respecto, Schweitzer ha señalado que “el propio sentido originario de las pinturas sigue siendo una incógnita. Los códigos para interpretarlas se han perdido en el tiempo. (…) Esta realidad de preguntas sin resolver abre las cuevas a un espacio de reflexión e imaginación. Pasamos de verdades científicas en las que se comunica una verdad objetiva a un espacio que dispone una serie de elementos objetivos, cuya interpretación se abre al diálogo y la reflexión. Esta es precisamente una de las grandes cualidades del arte contemporáneo”.
Del mismo modo, la propuesta de Schweitzer se aleja de toda representación simbólica, buscando establecer relaciones con el contexto y generar diálogos entre obra, espacio y espectador. La obra funciona como una superficie desde la cual se generan relaciones hacia el exterior.
Esta exposición es resultado del II Premio Exposición ArteSantander/Museo de Altamira 2025. La colaboración entre la Feria ArteSantander y el Museo de Altamira se basa en el interés de ambos en promover alianzas entre artistas e instituciones, pero sobre todo en destacar la idea de continuidad de la creación artística a lo largo de la historia de la humanidad, promoviendo así la reinterpretación y reapropiación del arte pretérito a través de la contemporaneidad.
La directora del museo, Pilar Fatás ha resaltado que este premio “es una oportunidad para afianzar relaciones institucionales, a la vez que se reafirma el compromiso con la creación contemporánea. La colaboración con ArteSantander permite descubrir nuevas apuestas y proponer relaciones inimaginables para los propios artistas, que ven como un reto y una gran oportunidad el poder exhibir en Altamira a través, además, de la concreción de un proyecto específico. De ese modo, se enfatiza, una vez más, la importancia de la lectura de Altamira en el momento presente a través del gesto y la mirada de artistas contemporáneos, esta vez contando con ArteSantander para descubrir nuevas figuras artísticas del panorama actual”.

