La presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, ha asistido al inicio de la segunda y última fase de las obras de acondicionamiento integral de la La Pozona de Cuchía, en Miengo, que estarán acabadas en dos años, a finales de 2028.
El Gobierno regional, a través de la Consejería de Fomento, Vivienda, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente, invertirá en esta segunda fase 3,2 millones de euros, que, sumados a los 200.000 euros de la primera, ejecutada en 2024, elevan el presupuesto total del proyecto hasta los 3,4 millones de euros.

Buruaga ha mostrado su satisfacción porque «por fin» Miengo va a tener un puerto «a la altura de los demás», el octavo de la red autonómica, después de varias décadas de reivindicaciones y promesas incumplidas con este proyecto.
Un puerto, ha añadido, «dotado con las instalaciones y los servicios necesarios, seguro, accesible y funcional» que representa un «éxito colectivo» y otro compromiso cumplido del Ejecutivo regional con Miengo, como lo es también el futuro centro de salud de Rinconeda, que ya está en construcción.
En su intervención en el acto, la presidenta ha recordado que esta fue una de sus primeras decisiones nada más llegar al Gobierno y ha reconocido, además del «extraordinario trabajo» de la Consejería de Fomento para llevarlo a cabo la actuación, «la perseverancia, el tesón y el esfuerzo» de la Asociación La Pozona, que durante muchos años ha peleado para conseguir legalizar esta infraestructura que representa para el municipio una «oportunidad económica, recreativa y social».
«Esta dársena no es solo una instalación portuaria, es una justa victoria de las familias de La Pozona y los vecinos de Miengo», ha enfatizado. En especial, ha apelado a la memoria de quienes defendieron esta causa cuando parecía perdida y mantuvieron viva la esperanza durante años.
Finalmente, ha señalado que este puerto es el comienzo de una nueva etapa para que Miengo siga siendo el «municipio pujante» que es hoy, con una «calidad de vida extraordinaria» y con infraestructuras y equipamientos cada día mejores.
La presidenta de Cantabria ha estado acompañada en su visita por el consejero de Fomento, Roberto Media; el alcalde de Miengo, Marino García; el presidente de la Asociación La Pozona, Justo Udías; el ingeniero coordinador de Planificación Portuaria del Gobierno de Cantabria, Javier Blanco, y representantes de la UTE adjudicataria (Seranco, Estructuras Condal y Excavaciones Aníbal).
Por su parte, Marino García ha agradecido a la presidenta y al consejero su implicación y colaboración para hacer realidad esta demanda histórica del municipio que, después de un camino «lleno de esfuerzo y perseverancia», sienta las bases de un mejor futuro para Miengo.
Las obras de esta segunda fase tendrán un plazo de ejecución de 24 meses y consistirán en la creación de una nueva dársena con 86 amarres, frente a los 58 actuales, distribuidos en 223 metros lineales de pantalanes y dos calles de navegación.
Concretamente, habrá 38 amarres para barcos de hasta 6,5 metros de eslora y otros 48 para embarcaciones de hasta 8 metros.
Además de la sustitución de los anteriores pantalanes y pasarelas, también se llevará a cabo construcción de una rampa de varada de 35 metros de longitud y 5 metros de anchura, la instalación de torretas de suministro eléctrico y agua, y el acondicionamiento del espacio terrestre con accesos rodados y peatonales.
Una de las actuaciones principales será el dragado de alrededor de 13.000 metros cúbicos de fondo y el traslado de estos residuos para su tratamiento en el vertedero de Castañeda.
El proyecto se completará con la limpieza y regeneración de la zona intermareal, garantizando la protección medioambiental y la integración paisajística.
Así, cuando concluya el proyecto, La Pozona pasará a tener una lámina de agua de 5.300 m2 navegables -el equivalente a cuatro piscinas olímpicas completas-, zona intermareal de 2.325 m2, zona peatonal de 305 m2 y zona de varada y rampa de 1.465 m2.
Todas estas actuaciones se suman a las ya realizadas en los últimos meses en esta infraestructura dentro de una primera fase que contó con una inversión de 204.309 euros. En concreto, en esta intervención inicial se llevó a cabo la mejora y la estabilización de la escollera, que presentaba un importante deterioro, así como la señalización de la bocana de entrada y el cierre perimetral del puerto.
