Preocupación, nervios, incertidumbre, tristezas, cansancio, frustración, alegrías, enfado… todas las emociones acumuladas y casi siempre contenidas a la largo de estos 19 meses han estallado hoy al término de la manifestación con la que los trabajadores de Sniace querían agradecer todos los apoyos recibidos durante el conflicto laboral y pocos de los presentes han podido evitar las lágrimas, o al menos un nudo en la garganta.
«Gracias por el apoyo. Sniace no se rinde», decía la pancarta; ese era el mensaje. «Nuestro agradecimiento es inmenso, no tenemos palabras para decir lo apoyados que nos hemos sentido». En nombre de la plantilla y del comité, su portavoz, Antonio Pérez Portilla, ha dado las gracias a los ciudadanos y colectivos de toda índole que día a día les han acompañado en su reivindicación de que Sniace es viable, que la empresa tiene futuro y que los trabajadores son su activo más importante.
La manifestación de Sniace, en la que han tomado parte unas 1.500 personas, ha seguido el recorrido habitual, aunque su conclusión frente al Ayuntamiento de Torrelavega ha tenido un carácter distinto, porque se ha convertido en un pequeño homenaje también al compañerismo y a los trabajadores que no han desfallecido y han creído que si se podía conseguir se debía intentar.
El comité ha dado las gracias a los trabajadores por su tenacidad, y estos a su vez han agradecido a los representantes sindicales de UGT, SU y CCOO su trabajo. Una trabajadora ha cogido el micrófono para decir al comité que «salga lo que salga, han estado unidos y lo han luchado», y sus palabras han sido refrendadas por un gran aplauso.
Esta veterana ha expresado otro sentir generalizado en quienes durante casi dos años han participado en manifestaciones, concentraciones, protestas… «Saquemos lo que saquemos nos podemos ir con la cabeza bien alta; los que no lo hayan luchado… allá ellos, en su conciencia queda».
Después, dos trabajadores han entonado la versión del «Santa Bárbara•, el himno de los mineros, que prepararon hace unos meses para recibir la manifestación que desde Torrelavega acudió a la fábrica donde la plantilla estaba encerrada. Los presentes han acompañado la canción y quienes hasta ese momento habían aguantado las lágrimas, ya no han podido contener la emoción.
El pensamiento de trabajadores, familias y amigos estaba puesto en la Audiencia Nacional, donde dentro de unas horas, a las 9.30 de este jueves, el comité sabrá si los administradores concursales aceptan la propuesta elaborada por los sindicatos y se abre una nueva etapa, o la rechazan y abocan a un juicio que con toda seguridad llevaría a la liquidación de la empresa.
El secretario del comité lo había recordado en su intervención, sin ahorrar críticas a la dirección de Sniace por haber llevado el conflicto laboral a este punto. «Nunca nos imaginamos que llegaríamos a la puerta de la Audiencia Nacional para tener una respuesta», ha asegurado.
El portavoz sindical ha lamentado la «farsa a la que hemos asistido» en la reunión convocada por la empresa este martes. «Una representación que no tiene calificativo y que no nos merecemos», ha recriminado al presidente Blas Mezquita.
Pérez Portilla ha rechazado las distintas excusas que en esa reunión con Mezquita, el consejero Gómez de Liaño y el asesor Alberto Novoa, la empresa puso para no llegar a un acuerdo laboral, que venían reiterando que querían y que el propio presidente daba hace unos días por «casi cerrado» y hecho «en un 80%». Por eso, ha tildado de «absurdo» que la dirección dijera que «no podía firmar ningún acuerdo» y que sólo había acudido «para oír» y transmitir a los administradores lo que se plantease.
Pese a todo ello, ha asegurado que el comité se va «con el sabor de boca de esta última manifestación» y con la convicción de haber hecho todo lo posible y recorrido «todos los despachos de la administración» para ir buscando soluciones a los problemas que se iban planteando.
Los trabajadores están convocados, «pase lo que pase» en la Audiencia Nacional, a una asamblea este jueves, a las 18.30 horas en la fábrica, donde al regreso de Madrid, UGT, SU y CCOO, como siempre han hecho, darán cuenta a la plantilla de lo ocurrido.
