El Consejo de Administración de Sniace ha confirmado a la Comisión del Mercado Nacional de Valores (CNMV) que la búsqueda de un socio inversor para Viscocel todavía no han «fructificado», aunque señala que, de forma paralela, sigue planteada la reforma de las líneas actuales para mejorar la producción de fibra ignífuga, aunque condiciona el éxito de esta iniciativa a varios factores, especialmente a la modificación de la legislación en materia de emisiones y la adaptación de los parámetros a la normativa de la OMS.
La CNMV requirió a Sniace «información adicional» sobre los informes financieros anuales del ejercicio 2012 y a la información financiera del primer trimestre de 2013. En respuesta a ese requerimiento, Sniace ha remitido a la comisión un documento de cinco hojas en el que se repasa la situación actual de la empresa, las circunstancias que han llevado al ERE y los principales ejes del Plan de Viabilidad que el presidente de la empresa, Blas Mezquita, presentó en la última Junta de Accionistas.
En cuanto a la situación actual, en el escrito firmado por el Secretario del Consejo de administración, Alfonso Barón Basterreche, se recogen las cuestiones que Sniace ha argumentado para aplicar un Expediente de Regulación de Empleo de seis meses al 60% de su plantilla. Se explica que la entrada en vigor de la nueva fiscalidad energética, el «céntimo verde», ha obligado a parar una de las turbinas de cogeneración para «minimizar el impacto» y a cesar la actividad en la fábrica de viscosa mientras se estudia una «reorganización» del negocio para poder hacer frente a la nueva normativa.
A este respecto se repasan las conversaciones mantenidas con las administraciones para la modificación del «céntimo verde», la inclusión en el Régimen Especial Eléctrico, la rebaja del canon de saneamiento o la depuración de aguas urbanas. En todos estos puntos se reconoce que, a día de hoy, no se pueden cuantificar la repercusión económica que tendrían esas medidas ni hablar de plazos.
Uno de los aspectos en los que más hincapié se hace es la legislación ambiental, reseñando en la comunicación a la CNMV que se está estudiando la modificación de los parámetros actuales, vigentes desde 1973, y su equiparación a los de la OMS. Un cambio que permitiría adaptar la producción de Viscocel para fabricar fibra retardante al fuego, uno de los ejes del Plan de Viabilidad que ha presentado la empresa.
Sobre ese plan, el Consejo de Administración afirma que recoge la ampliación de la capacidad del secadero de celulosa y que «se está trabajando en el proyecto de detalle y cronograma con Metso Paper, proveedor habitual en los procesos relacionados con la celulosa, y uno de los tecnólogos líderes mundiales en esta materia». Junto con ellos, Sniace está en conversaciones con entidades españolas y extranjeras al objeto de estudiar la financiación del proyecto, que se estima en unos 25 millones de euros, aproximadamente el 50% de las inversiones totales que contemplaría el Plan de Viabilidad.
En relación al otro eje del plan, Sniace confirma que las negociaciones que se mantenían con «un grupo europeo industrial» para adaptar la producción de Viscocel para fabricar solo fibra retardante al fuego, no han fructificado, pero asegura que hay conversación con otras compañías aún en fase inicial y por tanto, sin que se pueda determinar cómo culminarán. A esto añade la empresa que «este tema, junto con las necesidades medioambientales comentadas con anterioridad, hace que no sea fácil avanzar una posible fecha para su puesta en marcha, en el caso de que estos procesos culminaran con éxito».
Sin embargo, Sniace explica que, con independencia del resultado de estas gestiones, se está estudiando un proyecto de reforma de las líneas actuales de Viscocel, para rebajar costes y conseguir mayor flexibilidad en cuanto a la producción de los diferentes tipos de fibra. Si actualmente la capacidad de producción de fibra ignífuga, la que reporta mayor margen de beneficios, está limitada a un máximo de 20 toneladas diarias, con ese proyecto «se pasaría a poder incluso destinar toda la producción, 70 toneladas diarias» si el mercado es favorable.
Sobre la producción de energía, el escrito recuerda que el año pasado la planta de cogeneración pasó al régimen de «todo-todo», que dedica la totalidad a la venta, y eso incrementa la rentabilidad, aunque el impacto anual no se verá hasta el ejercicio 2013 y siguientes. También se alude al incremento de los precios de venta de vapor, que implica mayor margen operativo en la planta de energía, y la solicitud cursada para que se incluyan la cogeneración en el Régimen Especial que supondría no depender de los vaivenes del «pool» o mercado eléctrico y mejoraría las cuentas.
«Un matiz que se hace es que, las proyecciones financieras incluidas en el test de deterioro hecho para el segmento de fibra viscosa, la hipótesis de entrada en funcionamiento fue que esta se produjese en el segundo semestre de este año, y la puesta en marcha de la producción unos meses más tarde no variaría significativamente el resultado del test de deterioro», añade la comunicación.
Finalmente, Sniace insiste en que la toma de decisiones está determinada por la finalización el día 15 de julio del ERE. «Es por tanto corto el plazo que resta para que las condiciones y requisitos que requiere el Plan de Sostenibilidad puedan cumplirse, pero, en cualquier caso, los administradores de la Sociedad tomarán y adoptarán en cada momento las decisiones y medidas empresariales necesarias y las que legalmente les sean impuestas por la realidad y circunstancias de la compañía», repitiendo las manifestaciones que el Blas Mezquita realizó en la Junta de Accionistas y sin despejar si habrá un nuevo expediente y, de haberlo, si será de regulación o de extinción de empleo.
