Un grupo de vecinos del número 33 de Lasaga Larreta se han encerrado hoy durante hora y media en la oficina de E.ON, apoyados por medio centenar de personas que han bloqueado el acceso a las dependencias de atención al cliente de la eléctrica en Torrelavega. Los manifestantes exigen que E.ON retire el transformador «ilegal» instalado en los bajos de su edificio y advierten que este encierro es «solo el principio», si la empresa no da una pronta solución al problema que padecen desde hace años.
Los encerrados han abandonado de forma voluntaria la oficina, «para no provocar un conflicto», según ha explicado a HoyTorrelavega la portavoz de los vecinos, Mercedes Martínez. La policía nacional, requerida por las responsables de la oficina, había instado a los vecinos a abandonar las dependencias, advirtiendo que en caso contrario se practicarían detenciones, algo que no se ha producido al concluir sin incidentes el encierro.
Un grupo de cinco vecinos de la comunidad de Lasaga Larreta ha entrado poco antes de las 18.00 horas en la oficina de E.ON en el número 65 de José María Pereda y ha solicitado que se tramitara una queja contra la eléctrica por el transformador. Las responsables de atención al cliente de E.ON «se han negado», argumentando que la oficina cerraba a las 18.00 horas y en ese momento «les cortaban internet», han detallado los vecinos.
Ante esto, han anunciado que se disponían a pasar la noche en la oficina. «Aquí no hay transformador y podremos dormir», han señalado a las representantes de E.ON. Las dos mujeres que trabajan en la oficina «nos han dicho de todo», entre otras cosas «que ellas no dependían de la eléctrica, que era una comercializadora, no una distribuidora y que por qué teníamos que venir siempre aquí, que por qué no íbamos a la oficina de La Llama», ha asegurado Martínez.
Mientras tanto, en la calle una treintena de personas, vecinos y gente que ha acudido a apoyarles, ha bloqueado la entrada a la oficina y ha desplegado una pancarta en la que se leía «Lasaga Larreta 33. Fuera transformador». Posteriormente más personas se han unido a la protesta.
Cuando la policía nacional ha llegado y ha amenazado con detener a los cinco encerrados si no salían de la oficina porque «cerraba a las 18.00 horas» y podría ser «allanamiento», parte de los que estaban en el exterior han entrado también a las dependencias de E.ON.
La situación se ha prolongado durante una hora y media, sin que se registrasen incidentes. Los policías han vigilado la protesta y han hablado con los vecinos, pidiendo la documentación a varios y llegando a identificar a algunos, mientras que otros se han negado, explicando que era «toda la comunidad del número 33 de Lasaga Larreta la que se encerraba».
En torno a las 19.20 horas, los vecinos han decidido salir voluntariamente, sin esperar la llegada de refuerzos policiales y un desalojo por la fuerza o con detenciones, y lo han hecho entre aplausos de los presentes y dejando claro que «volverán» si no hay solución.
«Si quieren parar esto lo tienen muy fácil. Que dialoguen con nosotros y trasladen el transformador a su emplazamiento original, en un solar situado frente a nuestro edificio, donde está el cableado y todo lo necesario para colocarlo», han insistido los vecinos. En caso contrario, han dejado claro que el encierro de hoy será solo el inicio de «acciones de protesta más contundentes».
La protesta en una de las zonas más céntricas y transitadas de la ciudad, ha levantado mucha expectación entre quienes pasaban por la zona. Algunos conductores han mostrado su apoyo a la protesta haciendo sonar el claxon al pasar y bastantes personas que han preguntado qué ocurría, al conocer el motivo de la protesta, han deseado suerte a los vecinos y han criticado otras actuaciones de E.ON, como los problemas de facturación.
Los vecinos de Lasaga Larreta llevan años denunciando la instalación en el bajo de su edificio de un transformador de media tensión de E.ON, sin su autorización, sin licencia municipal de obra ni de actividad, y que está provocando a quienes viven en el inmueble molestias y daños para la salud, además de suponer un riesgo de explosió o incendio. Los afectados critican la actuación del alcalde, Ildefonso Calderón, «que no quiere enfrentarse a E.ON en defensa de los vecinos». También denuncian la dejación de sus obligaciones de las consejerías de Industria y de Medio Ambiente.
