«Nos vamos, pero volveremos». Es el mensaje que han lanzado el grupo de personas que durante 24 horas ha estado encerrado en el Ayuntamiento de Torrelavega, para protestar por la «dramática» situación económica y social que sufre la comarca del Besaya. Según han explicado, entienden que el objetivo de su protesta, llamar la atención sobre el sufrimiento de los ciudadanos y promover la movilización social para exigir a los políticos que reaccionen y actúen, se ha conseguido.
Los encerrados han abandonado el Ayuntamiento por la puerta principal, ya que las personas concentradas en el exterior han bloqueado la puerta de servicio, al grito de «queremos que salgan por la puerta grande», y han forzado a la policía a abrir la entrada principal que había permanecido cerrada durante toda la jornada de hoy. En el exterior, les han hecho un pasillo y les han recibido entre aplausos de «unidad obrera» y «resistir es vencer».
Las 13 personas que permanecían en el salón de plenos municipal habían anunciado a primera hora de este jueves que abandonarían el encierro a las 14.00 horas. Antes han salido a la balconada del Consistorio para dirigirse a unas 150 personas que les esperaban, y lo han hecho ataviados con las camisetas que identifican luchas destacadas en este momento en la región: Sniace, Golden Line, Educación Pública, No al Fracking, Plataforma de Afectados por las Hipotecas, Cultura Sin Techo y Cantabria No Se Vende.
Su portavoz, Carlos Fernández, jubilado de Bridgestone, ha agradecido el apoyo, ha advertido que esta protesta ha concluido pero habrá otras si los políticos no «se ponen a trabajar» en la búsqueda de soluciones a la crisis que azota la comarca del Besaya.
También ha hecho un llamamiento a los sindicatos, en especial a los mayoritarios, para que «se dejen de paños calientes» y convoquen una «huelga general» en Torrelavega. «Hace falta ya una huelga general» y «moción de censura» han sido dos consignas muy repetidas entre quienes apoyaban la protesta desde el exterior.
Después se han dispuesto a salir del Ayuntamiento por la puerta de servicio, pero los concentrados en el Bulevar han bloqueado ese acceso, entre gritos de «queremos que salgan por la puerta grande» y gestos señalando la entrada principal. Tras varios minutos de tensión, finalmente la policía local ha aceptado y ha abierto la entrada principal, para júbilo de los presentes, que han recibido a sus compañeros entre gritos de apoyo y celebración.
Una vez en la calle ha llegado el momento de los recibimientos, las felicitaciones y los abrazos con compañeros, amigos y familiares. Estos últimos no han ocultado la emoción y el alivio, preocupados por las noticias que los propios encerrados les comunicaban sobre la falta de comida, incluso de agua algunos momentos, generando inquietud entre los familiares de los encerrados, algunos jubilados y personas mayores.
El apoyo en el exterior del Ayuntamiento de Torrelavega se ha mantenido desde que se difundió el encierro. En el Bulevar Demetrio Herrero, durante toda la tarde de ayer se fueron concentrado ciudadanos, compañeros, colectivos y ciudadanos que apoyaban la protesta. La concentración se mantuvo durante buena parte de la noche. Poco a poco, hoy jueves se ha ido formando de nuevo un grupo numeroso de personas que apoyaban a los encerrados, a los que a última hora de la mañana se ha sumado una veintena de estudiantes.
Entre quienes estaban en el exterior, un buen número de trabajadores de Sniace, ya que 8 de los encerrados son de esta empresa. También el secretario del comité, Antonio Pérez Portilla, y el delegado del SUC, Mario Villar, han estado fuera del Ayuntamiento, siguiendo la protesta y ayer por la tarde incluso subieron a hablar con los encerrados.
El encierro comenzó hacia las 15.30 horas de ayer miércoles, cuando al término del pleno extraordinario 14 personas se han quedado en el salón plenario. El grupo, formado por 8 trabajadores de Sniace, 4 jubilados y 2 amas de casa, todos ellos del Sindicato Unitario, anunciaba un encierro de duración indeterminada en protesta por la situación de la comarca.
Finalmente, el encierro ha durado casi 24 horas, durante las cuales se ha prohibido la entrada de comida, aunque pasada la medianoche, los concentrados en el exterior han dado un ultimátum a la policía: «O les subís comida, o entramos todos nosotros a subirla», ante lo que los agentes han aceptado entregarles unos bocadillos. En el encierro, han podido ir al baño y han podido tomar agua, aunque durante unas horas, han explicado que los agentes les impidieron meter agua.
Las medidas policiales se han endurecido a primera hora de la mañana, con la apertura del Ayuntamiento y la llegada de las autoridades. Las puertas del salón de plenos se han cerrado y custodiado por agentes, que impedían el acceso, se han apagado las luces y solo se les permitía circular por el Ayuntamiento para ir al baño. Estas medidas se han mantenido hasta que han abandonado la protesta.
Las restricciones se han generalizado este jueves a todo el Ayuntamiento, ya que se ha cerrado la puerta principal y se ha colocado un control policial en la puerta de servicio, obligando a identificarse a todo el que accedía al interior.
Los encerrados concluirán su protesta y saldrán del Ayuntamiento a las 14.00 horas
Un encierro en el Ayuntamiento de Torrelavega vuelve a poner contra las cuerdas al alcalde
