La Universidad de Cantabria redactará el proyecto de obra para solucionar de forma definitiva el problema de filtraciones de agua en las viviendas del barrio de La Turbera, que básicamente consistirá en la construcción de una zanja de drenaje, más profunda que la existente, para evacuar por debajo de las casas el agua hasta el río Saja.
La redacción del proyecto tendrá un plazo no superior a un mes y una vez concluido la Universidad de Cantabria lo entregará al Ayuntamiento de Torrelavega y la Consejería de Industria, que deberán decidir qué administración financia las obras y cuando se ejecutarán. El alcalde, Ildefonso Calderón, ya ha avanzado que, en su opinión, debe ser la Consejería la que financie, o al menos cofinancie, esos trabajos para garantizar la seguridad de las viviendas de La Turbera.
El director de la Escuela de Minas de Torrelavega, Julio Manuel de Luis, ha sido el encargado hoy de presentar las conclusiones que la UC ha extraído del informe redactado por el Instituto Geológico Minero de España (IGME) sobre el problema de filtraciones. La Universidad de Cantabria, a petición del equipo de Gobierno, también ha elaborado «material de divulgación» para explicar a la población el origen del problema y los trabajos realizados hasta el momento por el Ayuntamiento.
Julio Manuel de Luis ha explicado que el informe descarta que las filtraciones de aguas hayan sido provocadas por el proceso de llenado de la antigua explotación a cielo abierto de la mina de AZSA, y apunta a que el origen es la pluviometría y una «conjunción de factores» y actuaciones humanas en el entorno, que provocaron el inicio del problema en 2012.
Entre otras cosas, ha apuntado que el nivel freático del agua procedente del vaso de la mina está por debajo de la zona de viviendas que se inunda, y que el análisis químico del agua que llega a las casas determina que es diferente al de la explotación minera.
Así, ha explicado que del estudio realizado por el IGME se pueden atribuir las filtraciones a la acumulación de agua procedente de unas escombreras de estériles en una zona cuyo subsuelo es de muy baja permeabilidad y que estarían actuando como «esponjas», recogiendo y evacuando el agua de lluvia, que además este año ha sido mucho más abundante de lo habitual. Por eso, el proyecto de obra incluirá la instalación de una sonda para controlar el nivel de agua en las capas freáticas y conocer los resultados de las medidas correctoras.
