La Plataforma contra las Mercancías Peligrosas va a solicitar una reunión con el alcalde de Torrelavega, para que Ildefonso Calderón detalle las gestiones realizadas hasta ahora para resolver el «problema» del depósito de RENFE en Tanos. Este colectivo, «tras meses de silencio, inacción y falta de respuesta», entiende que el alcalde está «retrasando en el tiempo» la solución «más efectiva», que consideran es erradicar el depósito.
«En primer lugar, queremos manifestar un rechazo a la actitud del alcalde en esta cuestión, pues él mismo se comprometió a informarnos de todos los pasos que se fueran dando, y aún no hemos recibido llamada alguna, ni de Ildefonso Calderón ni del concejal de Barrios, Francisco Trueba», ha señalado la portavoz de la plataforma, Beni Cobo, destacando que la reunión mantenida por el regidor con responsables del Ministerio de Fomento la han conocido a través de los medios de comunicación.
Respecto a esas noticias conocidas a través de la prensa, la plataforma ha dicho que la licitación del estudio del que habla Fomento lleva ya un año de tramitación, a lo que habría que añadir «un mínimo de 3 meses hasta la licitación y posteriormente no menos de entre 6 y 9 meses, si no más tiempo, para la redacción del estudio», ha destacado Cobo.
«Consideramos que es una mantera de retrasar en el tiempo la aplicación de la solución más efectiva, que es erradicar los trenes de mercancías peligrosas que vienen a la estación de Torrelavega que, tenemos que recordar, no condicionan ningún puesto de trabajo, ya que el destino final de esas mercancías está en la Bahía de Santander, en concreto en Gajano», han señalado desde la Plataforma.
A su juicio, el planteamiento del que parte el estudio «nos da la razón, ya que contempla como posible que las mercancías peligrosas puedan salir de Torrelavega», donde la plataforma reitera que «no cumplen con la distancia mínima con las viviendas, y de acuerdo a los últimos informes que conocemos no se cumplen las condiciones mínimas de seguridad».
También han criticado que la «transparencia es mínima», y se preguntan por qué nadie les explica qué pasa o qué decisiones se están tomando.
