La próxima semana será clave en el futuro de Sniace. Los trabajadores de Sniace esperan que el presidente de Sniace, Blas Mezquita, acepte la propuesta que le ha planteado el comité de empresa, de cambiar los 364 despidos anunciados por un ERE de tres meses, a cambio de desconvocar la huelga actual y la prevista en agosto. Mezquita ha señalado que la respuesta a esa oferta dependerá de lo que ocurra en la reunión con el secretario de Estado Energía, que ya ha sido fijada para el martes y donde se sabrá si Sniace puede segregar sus dos turbinas y acogerse a un nuevo régimen tarifario.
Unas 3.500 personas han participado este viernes en una nueva manifestación de apoyo por las calles de Torrelavega. Apenas dos horas antes la plantilla había concluido una acampada de ocho horas frente al Ayuntamiento. Unos 300 trabajadores han estado en el Bulevar Demetrio Herrero desde las 9 de la mañana, con sombrillas, toldos, sillas y mesas de playa, comida…., todo lo necesario para una acampada en toda regla.
Bajo un sol de justicia y un intenso calor, los trabajadores han reivindicado ante la ciudadanía y, sobre todo, ante los políticos que creen que Sniace tiene futuro si dirección y administraciones apuestan por ello. En los corrillos, y especialmente en torno a las mesas a la hora de la comida, se ha charlado, reído, cantado y compartido desde las preocupaciones hasta los bocadillos y tarteras. El secretario del comité explicaba al término de la manifestación, que entre tanta preocupación y tensión como arrastran los trabajadores desde hace seis meses, era necesario un rato de camaradería, de ánimos mutuos y de refuerzo de la unidad de la plantilla.
La acampada en el centro de la ciudad ha llamado la atención de los vecinos y transeúntes, y algo menos de los responsables municipales, que apenas se han dejado ver por los accesos al Consistorio este viernes. El alcalde, Ildefonso Calderón, abandonaba el Ayuntamiento a primera hora de la mañana y no ha vuelto en todo el tiempo que los trabajadores de Sniace han permanecido acampados a la puerta, mientras que la portavoz del Grupo Popular, María Luisa Peón, ha sido abucheada y pitada cuando ha entrado al Palacio Municipal.
Respecto a la situación de las negociaciones, Pérez Portilla ha sido contundente: «dependemos de un milagro». Según ha dicho, el ánimo de la plantilla que hoy cumplía su quinta jornada de huelga, «está arriba». También ha dicho que no son «ingenuos», más cuando en todo lo que rodea a Sniace está «primando la incompetencia» y «nadie responde» a los llamamientos de quienes en unos días pueden quedarse sin empleo.
Por eso ha mostrado su esperanza en que «el PP de Madrid sea capaz de enmendar» lo que en Cantabria o no han hecho o lo han hecho «mal». A este respecto ha recordado que el Gobierno regional ha tramitado la solicitud de cambio tarifario para una única turbina, cuando la empresa necesita para funcionar, y solicitó hace meses, la segregación en dos turbinas de 40 megavatios cada una.
Otro punto importante para la plantilla de Sniace la próxima semana será la asamblea que celebrarán este lunes, donde los trabajadores decidirán por mayoría si se encierran en la fábrica hasta el sábado día 13, para presionar a la dirección a que «arriesgue» y apueste por esperar tres meses antes de tomar una medida drástica, o se opta por un encierro del comité «en un lugar público» para presionar al Gobierno regional a que dé un «compromiso documental». Los trabajadores deberán decidir si, como hicieron hace veinte años, vuelven a encerrarse -aunque en aquella ocasión fueron 48 días y esta vez, de momento, serían cinco o seis jornadas-, u optan por otro tipo de medidas para provocar un cambio de rumbo al final del plazo del expediente.
FOTOS: Sniace acampada y manifestación (05/07/13)
