La Oficina de Atención al Consumidor (OMIC) de Torrelavega atendió en 2013 un total de 3.907 casos, un 5,76% más que el año anterior, de los que 1.064 se tradujeron en denuncias o reclamaciones efectivas. El 58% de estas denuncias fueron contra las grandes compañías de suministro eléctrico, 1.246 casos, y de telefonía, 1.030, y la mayoría por cobro irregular de facturas.
Son datos reflejados en la Memoria de Actividad de 2013 de la OMIC, cuyo responsable, Francisco Bautista, ha destacado la tendencia al alza en los últimos años en los «abusos» de las grandes empresas hacia el consumidor. «Es como si las grandes compañías pensasen que cuanto peor traten al cliente mayores serán sus beneficios», ha señalado, añadiendo que hace diez años este tipo de reclamaciones no llegaban ni a 2.000 al año.
Por ello, el concejal de Consumo, José Luis Urraca, ha anunciado que se ha decido «potenciar y sacar a la calle» la OMIC, para desarrollar actividades formativas y divulgativas sobre «los derechos que nos amparan» como consumidores. Unas actividades que se realizarán de forma conjunta con asociaciones y colectivos vecinales, prestando especial atención a las personas mayores, el sector de la población más susceptible de sufrir estos abusos.
Urraca considera que los datos sobre los abusos de las compañías de electricidad «son muy preocupantes», máxime en un momento en que cada vez más personas padecen la denominada «pobreza energética», tienen dificultades para hacer frente a las facturas de la luz y deben ahorrar en el consumo de energía y calefacción. En muchos casos, se llega al corte del suministro y estas personas se ven obligadas a recurrir a los servicios sociales o la propia OMIC.
La Memoria de Actividad recoge que la mayor parte de las reclamaciones o denuncias de los ciudadanos de Torrelavega se refieren a cobro de facturas de manera irregular y sin atenerse a los parámetros de la ley por parte de las compañías eléctricas, que ocupan el primer puesto, seguidas de las empresas de telefonía.
Bautista ha asegurado que el abuso más común que sufren los ciudadanos de Torrelavega es «el cobro de facturas acumulado de 8, 12 o 16 meses, por parte de la empresa de suministro eléctrico de la ciudad, lo que contraviene la legislación vigente, ya que según la ley las facturas de suministro se tiene que pasar cada uno o dos meses y es ilegal pasar varias de golpe como hace esta empresa fruto de su desbarajuste».
También ha denunciado que, «fruto de su escaso y limitado servicio de atención al cliente», las personas que son víctimas de esta forma de facturación irregular, «no son atendidas debidamente y se ven obligadas a dirigirse a la OMIC» y emprender un proceso administrativo que puede tardar meses en resolverse.
A este respecto, Bautista ha hecho un inciso para advertir a los ciudadanos que mientras se tramita una reclamación «la compañía no puede cortar el suministro, siempre que esta reclamación sea correcta, y para ello debe realizarse por escrito y a través de una hoja de reclamaciones que se puede solicitar en el propio establecimiento».
En cuanto a la telefonía, la mayor parte de las vulneraciones de los derechos del consumidor son relativas también a la facturación, con irregularidades en la propia factura o por el cobro dentro de la misma de lo que se denomina «servicios adicionales», es decir, servicios de pago a los que se adscribe el cliente y que se deben de desglosar en la factura, tal y como establece la Ley desde 2004.
El responsable de la OMIC ha dicho que, en la mayor parte de los casos, la adscripción a estos servicios es involuntaria y por lo tanto ilegal. «El cliente sólo por enviar un mensaje en un determinado momento se adscribe sin saberlo y sin ser consciente a un servicio que no ha contratado y por el que le cobran mensualmente», por lo que debe reclamar la devolución del importe.
Otros temas que se han registrado en la OMIC, aunque con muchas menos incidencia que los anteriores, son los relacionados con el comercio, los bancos (destacando todo lo relacionado con las preferentes), los seguros, la vivienda, talleres y automóviles, servicios profesionales y, en último lugar, las agencias de viajes.
