El PSOE de Torrelavega ha asegurado que hará todo lo posible para que el Gobierno de Cantabria trabaje por mantener en la capital del Besaya «todos y cada uno de los puestos de trabajo» de la plantilla del call center de Golden Line. Después de que la empresa, que presta servicios de atención telefónica para Vodafone, haya sido subrogada por Konecta, la dirección ha anunciado el cierre del centro de Torrelavega y el traslado de toda la plantilla, a partir del 1 de octubre, a su sede de Valladolid.
La secretaria general de la Agrupación Socialista, Lidia Ruiz Salmón, acompañada por la secretaria de Empleo de la Ejecutiva Local, María José Pagín, se reunieron este lunes con el comité de empresa de Golden Line, para conocer de primera mano la situación en que se encuentra la plantilla.
Los representantes de los trabajadores manifestaron la «imposibilidad real» de trasladarse a trabajar a Valladolid con un salario medio inferior a los 900 euros mensuales. Desde el PSOE les han manifestado su total apoyo y solidaridad ante el grave problema que afecta a las familias de Torrelavega.
«Haremos las gestiones que estén a nuestro alcance, junto con el Grupo Parlamentario Socialista, y el Grupo Municipal Socialista del Ayuntamiento de Valladolid, para que todos los empleos de Golden Line se mantengan en Torrelavega», ha señalado Ruiz Salmón, a través de un comunicado. «Trasladar a 150 trabajadores y trabajadoras a Valladolid es más complicado que desviar las llamadas a Torrelavega», ha añadido la responsable socialista.
El comité de empresa de Golden Line también se reunió este lunes con el consejero de Industria, Eduardo Arasti, que transmitió a los representantes sindicales que el Gobierno regional hará todo lo posible para evitar que la empresa cierre el centro de Torrelavega y traslade a la plantilla a Valladolid. El consejero explicó que están manteniendo conversaciones con Golden Line y con el Banco Santander, accionista mayoritario de Konecta, y su intención es mantener un encuentro a tres bandas, en el que la entidad bancaria y el ejecutivo presionarán a la empresa para que rectifique su decisión.
