El PRC ha valorado positivamente que por fin vayan a adoptarse medidas para solucionar el problema de filtraciones que sufren los vecinos de La Turbera desde hace dos años, pero ha pedido al alcalde de Torrelavega que las actuaciones se acometan «de forma urgente» y que no tengan coste, ni para los propietarios afectados ni para el Ayuntamiento de Torrelavega.
El alcalde, Ildefonso Calderón, ha reunido este miércoles a la Junta de Portavoces para tratar el problema de las filtraciones de La Turbera y analizar el informe elaborado por la Universidad de Cantabria sobre el estudio elaborado por el Instituto Geológico Minero, «a instancias del PRC en el Ayuntamiento y en el Parlamento».
El concejal regionalista Pedro Pérez Noriega, a la vista de que según los documentos técnicos el origen del agua es ajeno al proceso de llenado de la antigua mina de Reocín y se debe a la acumulación superficial de agua procedente de escombreras de estériles en una zona de baja permeabilidad, ha pedido a Ildefonso Calderón que las actuaciones propuestas en dicho estudio se acometan de forma «inmediata» y que las mismas «no tengan ningún coste para el Ayuntamiento y sean sufragadas por las Administraciones implicadas».
Además, le ha solicitado que se haga un seguimiento para verificar el fin de las filtraciones en las viviendas de La Turbera y que se proceda a realizar catas en las mismas para comprobar que no sufren daños estructurales. Una petición, ha recordado, realizada por los vecinos afectadas y planteada por el grupo regionalista en numerosas ocasiones «sin éxito».
Asimismo, Pérez Noriega ha pedido que «cualquier extracoste producido por las filtraciones no repercuta en los vecinos y sea sufragado por las administraciones correspondientes».
La Universidad de Cantabria redactará un proyecto para la construcción de una zanja de drenaje más ancha y a mayor profundidad para canalizar el agua hasta una arqueta de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico, junto al río Saja. También se instalará, con carácter permanente, una sonda en La Turbera para controlar el nivel del agua en superficie.
