El Consejo de Gobierno ha declarado el ‘Proyecto Besaya Green’, como Proyecto Empresarial Estratégico de Cantabria, en los municipios de Torrelavega y Santillana del Mar, en los terrenos de la antigua fábrica SNIACE, “un enclave de alto valor industrial para Cantabria”.
El Proyecto consiste en una planta de combustibles sostenibles de aviación (eSAF) para lo que se necesitan dos materias primas principales para su fabricación, el hidrógeno verde y el dióxido de carbono.
El hidrógeno verde se producirá en la propia planta mediante un proceso de electrólisis del agua y el CO2 se obtendrá mediante captura de los gases de combustión de una planta de biomasa cercana. A partir de estos dos componentes se obtiene el queroseno sintético (SAF) que cumple con los estándares aeronáuticos internacionales, así como otros productos secundarios como nafta.
En cuanto a su suministro eléctrico, la planta tomará suministro de la nueva subestación CANTABRIA CENTRAL 220 kV, solicitada por el Gobierno de la presidenta Buruaga, que se encuentra incluida en el documento inicial de la planificación eléctrica nacional 2025-2030 y se prevé que esté en servicio en 2029.
La planta estará diseñada para producir 59.460 TPA de eSAF (queroseno sintético) y de 11.074 TPA de nafta (gasolina) y necesita un consumo aproximado de agua de entre 2,6 y 3,2 hm3/año, mucho más reducido que lo que consumía SNIACE.
Además, aun tratándose de una empresa química, la fábrica no está afectada por la normativa SEVESO, como sí lo estaba la antigua SNIACE.
El proyecto se desarrollará en una primera fase de desarrollo y planificación que finalizará en abril de 2027, y una segunda fase de construcción y puesta en marcha, entre mayo de 2027 y febrero de 2030. Para iniciar la fase de explotación en marzo 2030.
El Grupo RIC Energy, con una plantilla superior a las 200 personas, al que pertenece el proyecto Besaya Green, tiene gran experiencia en proyectos renovables a nivel global entre energía fotovoltaica, hidrógeno y derivados, almacenamiento y biogás de los cuales desarrolla alrededor de 20.000 megavatios en diferentes proyectos.
Cumpliendo con la Ley de Simplificación Administrativa de Cantabria, que establece las condiciones para declaración como Proyectos Empresariales Estratégicos, Besaya Green prevé una inversión ligeramente superior a los 700 millones de euros, lo que, según ha destacado el consejero de Industria, Empleo, Innovación y Comercio, Eduardo Arasti, “convierte a esta iniciativa en el tercer proyecto inversor privado más importante de la historia de Cantabria”, sólo superado por el proyecto de ampliación de la central hidroeléctrica de Aguayo, con 900 millones de euros de inversión, y el proyecto Altamira, declarado también proyecto empresarial estratégico y con una inversión prevista de 3.600 millones de euros.
De esta manera, el proyecto se encuentra “muy por encima” de los 50 millones de euros exigidos por la Ley de Simplificación Administrativa, al igual que ocurre con el requisito de la creación de puestos de trabajo, ya que prevé la creación de 240 empleos directos, indefinidos y a tiempo completo, “muy por encima de los 100 puestos de trabajo exigidos por la Ley de Simplificación Administrativa”.
A lo que hay que añadir la creación de 398 empleos indirectos y otros 2.768 empleos, incluyendo directos, indirectos e inducidos, durante la fase de construcción.
En cuanto al tercer requisito, el de pertenecer a un sector considerado estratégico, Besaya Green se alinea con varios sectores estratégicos definidos a nivel europeo.
La construcción e instalación de las plantas de hidrógeno y eSAF generará un importe de hasta 7 millones de euros sobre el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras, que será una fuente directa de ingresos para los municipios.
Con respecto al Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), los promotores estiman que el pago anual por este impuesto será de unos 300.000 euros.
En relación con el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), la fase de ejecución movilizará alrededor de 145–150 millones de euros, derivados de la obra, equipos industriales, los contratos de ingeniería y los servicios técnicos especializados. Además, generará un flujo fiscal recurrente asociado a la operación industrial.
El Impuesto sobre la Renta de Personas Físicas, se estima en 916.000 euros anuales, además de lo correspondiente en materia de cotizaciones sociales.
Entre las fortalezas del proyecto, Arasti ha destacado “un fuerte apoyo político y regulatorio”, “que puede traducirse en subvenciones, primas por kilogramo y financiación blanda”.
También se ha referido al incremento de precios del dióxido de carbono y los impuestos al carbono y normas de contenido bajo en carbono, que hacen que el hidrógeno verde se acerque al coste total del hidrógeno fósil.
Finalmente, ha recordado que el Reglamento ‘ReFuelEU Aviation’ establece cuotas obligatorias y progresivas de incorporación de combustibles sostenibles y, de forma específica, de combustibles sintéticos (SAF) en el transporte aéreo, “alcanzando un 70 por ciento en 2050”.
Teniendo en cuenta que las infraestructuras del corredor y del almacén de hidrógeno verde son fundamentales para ampliar el mercado de hidrógeno verde y aumentar su competitividad, el consejero ha asegurado que este proyecto servirá para que el hidrógeno verde se convierta en un motor de desarrollo económico territorial, “impulsando la creación de empleo cualificado y fortaleciendo el tejido industrial de Cantabria”.
“Es una oportunidad para apostar por proyectos tecnológicos de alto valor añadido y creación de empleo cualificado, así como para asegurar nuestra independencia energética y contribuir a la descarbonización de la industria y el transporte, además de aprovechar las sinergias que ofrece la vecina Solvay en beneficio mutuo y las ventajas competitivas que nos ofrecerán las infraestructuras de interés comunitario ligadas al corredor del hidrógeno verde”, ha afirmado Arasti, quien ha confiado en que este proyecto sirva para situar a la cuenca del Besaya como “un enclave estratégico” para el desarrollo de todo tipo de actividades vinculadas con el hidrógeno, favoreciendo la atracción de nuevas industrias.
