La Unión Vecinal de Torrelavega se reunirá el próximo 3 de marzo con el consejero de Obras Públicas, Francisco Rodríguez, para analizar la viabilidad de la variante de Barreda, que permita descongestionar esta carretera. Al encuentro asistirá también el primer teniente de alcalde y concejal de Obras, Pedro García Carmona, cuya presencia habían solicitado los vecinos para afirmar la implicación del Ayuntamiento en el proyecto.
El único objeto de la reunión «es la solicitud de que se lleve a cabo por el Gobierno de Cantabria el proyecto del vial alternativo a la Avenida de Solvay y que discurriría por el otro lado del río Besaya, con el objetivo de descongestionar este vial, punto negro de la circulación y contaminación en Barreda y en el resto de la ciudad», ha dicho la Unión Vecinal.
Los representantes vecinales han valorado positivamente la rapidez del consejero en concederles la entrevista y por ello, tanto Manuel Ortiz, Presidente de la Unión Vecinal y de la Asociación de Vecinos El Salvador y Santo Domingo, como José Valencia, Presidente de la AAVV de Barreda, están «ilusionados en una respuesta positiva» del Gobierno de Cantabria.
Los representantes vecinales dirigieron un escrito a Rodríguez en el que pedían, «en el menor plazo de tiempo posible», una reunión para poder presentarle el proyecto de carretera alternativa que aliviaría el gran volumen de tráfico que soporta el vial que atraviesa Barreda.
Según explicaban, esta obra es «una antigua demanda» de los habitantes de Barreda, pero «también» del resto de la ciudadanía de Torrelavega, igualmente perjudicados por la actual situación de tráfico y contaminación en la Avenida de Solvay.
En junio de 2014, García Carmona presentó el proyecto de un vial alternativo entre Viveda y Torrelavega que eliminaría el 90% del tráfico que actualmente atraviesa cada día la N-611 a su paso por Barreda. El concejal anunció el inicio de conversaciones con el municipio de Santillana del Mar, por el que discurre parte de la carretera, y con el Gobierno de Cantabria.
También anunció un estudio, con cargo a una partida existente de 130.000 euros para la redacción de proyectos, para determinar cuál sería el recorrido más adecuado sobre las dos posibilidades existentes: construir una rotonda en la intersección con la fábrica de Lilion y otra en el acceso a Riaño, para desde allí enlazar la carretera con la rotonda de Viveda; o ejecutar un acceso paralelo a la nueva depuradora de Sniace.
Según explico, el vial tendría una longitud de en torno a 1,5 kilómetros, entre Viveda -a la altura del cruce con Santillana y Suances- y el complejo deportivo Oscar Freire, aprovechando en buena parte el trazado del antiguo ferrocarril minero que discurre junto al río. Dada la envergadura del proyecto, que afecta a varios municipios, y su elevado coste, sobre 1,5 o 2 millones de euros, avanzaba que sería necesaria la «implicación de otras administraciones».
