El Ayuntamiento de Torrelavega espera la autorización de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico y su renuncia por escrito a cofinanciar las obras de drenaje en La Turbera para poder ejecutar los trabajos que solucionen los problemas de filtraciones de agua en las viviendas del barrio de Torres.
Para ejecutar los trabajos, el Consistorio necesita contar con el permiso de la CHC, cuya respuesta hasta ahora a los requerimientos del Ayuntamiento ha sido que las filtraciones se deben a «aguas superficiales» y por tanto no compete a la Confederación solventar el problema.
Mientras, los técnicos municipales exigen para autorizar el gasto de 200.000 euros en que se han presupuestado las obras que al Confederación Hidrográfica participe en la financiación del proyecto o, en caso contrario, de una «certificación» por escrito con su renuncia, para que el Ayuntamiento pueda acometer los trabajos mediante procedimiento de urgencia.
La alcaldesa, Lidia Ruiz Salmón, ha explicado que debido a la Ley de Estabilidad Presupuestaria el Ayuntamiento no puede acometer una obra que no corresponde a sus competencias. Sin embargo, ha asegurado que, si el resto de administraciones no están dispuestos a resolver el problema, el equipo de Gobierno está dispuesto a ejecutar los trabajos porque «se trata de unos vecinos» del municipio y porque «hay dinero contemplado en el Presupuesto para La Turbera».
A preguntas de los periodistas, Ruiz Salmón, ha explicado que ante este «bloqueo» de la situación, ha enviado una segunda carta a la Confederación Hidrográfica, y un nuevo escrito a la Delegación del Gobierno en Cantabria y la Consejería de Industria para que fijen «día y hora» para reunirse y determinar las obras de La Turbera.
«Si no quieren hacer nada, al menos que den la cara, que lo digan», para dar solución de una vez por todas a los vecinos afectados por las filtraciones desde hace dos años, que ven como el estado de sus viviendas va empeorando, con la aparición de soplaos, ha subrayado la regidora.
Los propietarios de las viviendas afectadas denunciaron hace unos días su preocupación por su seguridad y la de sus casas, ante el aumento de las filtraciones de agua y los socavones, y mostraron su malestar por la demora en resolver el problema.
El proyecto diseñado por la Universidad de Cantabria para resolver las filtraciones prevé la instalación de tuberías de drenaje a mayor profundidad que las existentes y bombas de achique, para conectar con el colector construido a unos metros del barrio de La Turbera y reducir la acumulación de agua en el subsuelo de la zona.
