Trece meses de cárcel por un delito de resistencia grave a la autoridad y otro de lesiones. Es la condena impuesta a cada uno de los dos jóvenes que fueron detenidos durante la huelga del 14-N de 2012 en Torrelavega, que además deberán pagar una indemnización de 3.400 euros y el coste de una pluma estilográfica Mont-Blanc, así como hacer frente a las costas procesales.
El Juzgado de lo Penal Número 1 de Santander considera probado que los dos jóvenes propinaron «patadas», «empujones», «codazos», «manotazos» y un «rodillazo» a los agentes de policía que intentaron identificarlos y detenerlos, por lo que han sido condenados a seis meses de cárcel por un delito de lesiones y siete meses por resistencia grave a la autoridad.
Además, se les condena a pagar de forma solidaria una indemnización de 122 euros a un agente que al caer al suelo a consecuencia de los empujones y patadas cayó al suelo sufriendo mialgias y erosión en una rodilla, y 3.300 euros a otro policía que sufrió traumatismo en la muñeca derecha que el incapacitó durante 58 días para su trabajo.
Uno de los acusados ha sido también condenado a siete días de localización, por una falta de lesiones, que se une a la pena por el delito de resistencia grave a la autoridad y al de lesiones.
Igualmente, la magistrada del Juzgado 1 de lo Penal, Susana Bello, ha condenado a los dos jóvenes a indemnizar al policía que durante los hechos perdió una estilográfica Mont-Blanc, cuyo valor será fijado en la ejecución de sentencia. Igualmente deberán hacer frente al pago de las costas procesales.
El fiscal pedía para cada acusado dieciséis meses de cárcel, mientras que la defensa solicitaba la libre absolución argumentando que «no hay prueba de cargo suficiente» para sostener la versión del Ministerio Fiscal ni su «encaje» en los tipos penales en los que encuadra la conducta de los ambos jóvenes: delito de resistencia grave a la autoridad y delito de lesiones.
La sentencia no es firme y contra ella cabe recurso de apelación ante la Audiencia Provincial en el plazo de los diez días siguientes a su notificación. La defensa ha anunciado que está estudiando la sentencia a efectos de recurso.
La magistrada considera probado que el 14 de noviembre de 2012, durante la jornada de huelga general, los acusados participaron como miembros del piquete de la Intersindical Cántabra en Torrelavega, «efectuando intervenciones que excedían en algún momento de sus funciones sindicales».
Los policías declararon en el juicio que uno de los detenidos había sido identificado como una de las personas que a primera hora de la mañana había causado daños en una entidad bancaria de la calle José María Pereda, y por eso en torno a las 11.30 horas, al localizarle en la calle Julián Ceballos, le solicitaron la documentación, ante lo que el acusado les «empujó» y huyó gritando al resto del piquete, que ya abandonaba el lugar, «a mí, a mí, que me pegan».
Según recoge la sentencia a la que ha tenido acceso HoyTorrelavega, en ese momento el otro agente le interceptó y el acusado intentó «zafarse» mediante «manotazos y empujones», y tirándose «al suelo», mientras en el lugar se congregaba un grupo numeroso de gente, entre el que se encontraba el otro condenado.
A partir de ahí, en el juicio se produjeron dos versiones enfrentadas. La Fiscalía y los testigos policiales argumentaron que los jóvenes, primero uno por su resistencia a identificarse, y después el otro, al colocarse delante del coche policial que se llevaba a su compañero, propinaron «manotazos», «empujones», «patadas» y «codazos» a los agentes. Estos hechos fueron negados por los acusados, la defensa y los testigos de esta
Una de las pruebas presentadas en el juicio fue un vídeo, grabado por una amiga de los acusados, que para la magistrada es «totalmente esclarecedora de la intervención de unos u otros en el episodio sucedido en un día complicado como es una huelga general» y refleja «los agentes intervienen con el único fin de preservar la seguridad de los ciudadanos, impidiendo cualquier tipo de incidente o bien atajándolo como sucedió en este caso».
La juez hace constar en la sentencia que la grabación refleja que uno de los acusados intentó evitar su «identificación y ulterior detención, moviéndose bruscamente y dando patadas y golpes», frente a la «actuación policial que preciso del uso de fuerza necesaria e imprescindible para reducirlo e introducirlo en el vehículo policial, al tiempo que en su actuación eran increpados por los ciudadanos congregados en el lugar».
Por todo ello, la magistrada Susana Bello ha emitido una sentencia condenatoria con una pena de cárcel de trece meses para cada uno de los acusados y el pago de las indemnizaciones.
Los detenidos en la huelga del 14-N son juzgados este martes por un delito de lesiones a la policía
Concentración de apoyo a los dos jóvenes detenidos durante la huelga del 14-N
