Los trabajos de recuperación ambiental de los antiguos terrenos de la mina de Reocín en los municipios de Torrelavega y Cartes suponen una inversión de 9,1 millones de euros de fondos europeos. La restauración ambiental de los 7 diques de la antigua mina de Reocín concluirá este año y, con ello, Torrelavega y Cartes “disfrutarán de un nuevo activo ambiental de primer orden”, que tiene “un efecto tractor sobre el turismo y el empleo y, por tanto, sobre la economía local”.
Así lo ha dicho la presidenta de Cantabria, María José Sainz de Buruaga, que junto al alcalde de Torrelavega, Javier López Estrada, y el consejero de Fomento, Roberto Media; y el director general de Medio Ambiente, Alberto Quijano, ha asistido al inicio de los trabajos.
Además, ha valorado la mejora de la seguridad geotécnica, la accesibilidad y la reducción del riesgo de incendios. “La ecuación es perfecta”, ha asegurado Buruaga, convencida de que “la apuesta por el medio ambiente es una apuesta ganadora”.
El proyecto permitirá intervenir sobre más de 100 hectáreas distribuidas en cuatro actuaciones diferenciadas: el Dique 27 en Torres (16,5 hectáreas y 1,48 millones de euros) y los diques de La Luciana, de infausto recuerdo, y El Mazo (24,98 hectáreas y 1,89 millones), en el término municipal de Torrelavega; y el Lago de la Peña, los diques de La Barquera (15,97 hectáreas y 1,03 millones), y los diques de La Garma, Gamonedo y Pozo Jaime (45,39 hectáreas y 2,66 millones de euros), en el término municipal de Cartes.
Los trabajos incluyen la erradicación de las especies invasoras, sobre todo, el plumero y bambú, y la sustitución por autóctonas, como roble, laurel, abedul y fresno entre otros; la mejora del suelo con la cobertura completa de los depósitos mineros y la estabilización del terreno, y la mejora de las vías verdes, los humedales, caminos de servicio y las zonas de descanso, con una especial atención en la mejora de la biodiversidad mediante la instalación de nidos de murciélagos o para páridos en el arbolado y trampeo para avispa asiática, entre otras actuaciones.
También se instalarán estaciones de control para tener monitorizada la evolución de la calidad de los suelos, el agua y el aire.
Esta regeneración integral se incluye en un conjunto de cinco proyectos que, con una inversión europea global de cerca de 12 millones de euros, “marcan un antes y un después en la puesta en valor de los recursos naturales de Cantabria”.
Tres de estas actuaciones ya están concluidas, la del Monte La Picota (Piélagos), la de la ladera del monte de Suances y la restauración ecológica y de corrección hidrológica forestal del monte La Sierra en Ramales y Ruesga, que suman más de 1,1 millones de euros de inversión.
Además, se está ejecutando la recuperación de la biodiversidad de la cantera de Solvay en Cuchía (Miengo) con una inversión de 2.339.833 euros.
En total, 197,88 hectáreas que representan, según ha precisado la presidenta, 277 campos de fútbol o casi el doble del Parque del Retiro de Madrid.
Buruaga también ha querido reconocer la colaboración de los alcaldes implicados. “Si ellos no hubiesen arrimado el hombro como lo han hecho, los fondos europeos tampoco se hubieran podido ejecutar. El mejor futuro se construye siempre en equipo”, ha firmado la presidenta y se ha comprometido a “seguir sumando voluntades y colaborando cada día para acelerar la transformación en todos los ámbitos que está en marcha en Cantabria y seguir avanzando en beneficio de sus ciudadanos”.
El alcalde, Javier López Estrada, ha afirmado que este proyecto de regeneración ambiental y paisajística es “un gran proyecto vinculado a la estrategia de generación de nuevas zonas verdes y espacios de alto valor paisajístico y ecológico que estamos generando en la ciudad”.
López Estrada ha subrayado que “Torrelavega es y ha sido una ciudad industrial, que tiene que seguir siendo una ciudad industrial, pero jugando con las reglas del siglo XXI, que son la sostenibilidad y el respeto del medio ambiente, y la generación de nuevos espacios que permitan a los torrelaveguenses disfrutar del entorno”.
La presidenta ha asegurado que esta actuación “salda una deuda histórica con la mina de Azsa”, “la que dicen fue la más generosa del mundo” y que durante más de un siglo alimentó a miles de familias de esta tierra y despertó en Cantabria y, sobre todo, en la comarca del Besaya un desarrollo industrial sin precedentes”.
También ha recordado al que fue consejero de Medio Ambiente en la última legislatura del presidente Sieso, José Luis Gil, que “lideró la adquisición de los suelos de este complejo minero para la administración y jugó un papel clave en su restauración ambiental”.
