El primer año de legislatura ha quedado condicionado por la aparición hace tres meses de la COVID-19 y las nuevas necesidades que a nivel social y económico ha generado la pandemia y las consecuencias que previsiblemente sacudirán Torrelavega. El balance del equipo de gobierno PRC-PSOE es, a pesar de lo «complicado» de un año «difícilmente resumible», positivo la ejecución y puesta en marcha de proyectos «importantes».

Coincidiendo con el fin del estado de alarma en Cantabria y ya con la autorización de la Consejería de Sanidad, Torrelavega comienza este viernes la ‘desescalada’ de sus parques infantiles y a media tarde reabrirán ocho de sus principales zonas infantiles de juego: en el parque Manuel Barquín el cubierto y el situado frente al Vicente Trueba, el de La Llama, el del Centenario en La Inmobiliaria, el del Barrio Covadonga junto a la rotonda de la fuente, el de Nueva Ciudad, el de El Valle frente a la Residencia San José y el nuevo de Ganzo.

Ciudadanos en Torrelavega propone que en la anunciada modificación del Presupuesto Municipal se eliminen partidas como las previstas para la ejecución del ascensor que comunicará las dos zonas del barrio de Nueva Ciudad o para cubrir la pista del colegio de Tanos. El concejal de Cs, Julio Ricciardiello, plantea con ese dinero ampliar las partidas de catering social, de limpieza y la del ‘cheque resistencia’.

Torrelavega, Santillana del Mar, Reocín, Cartes, Polanco y Puente Viesgo, los municipios que a comienzos de este año, solicitaron a la Dirección General de Transportes la elaboración y aprobación de un Plan Coordinado de Servicios, remitirán a este organismo un documento «conjunto» con la información necesaria para su redacción, avanzando así en la comarcalización del transporte urbano en la comarca del Besaya.

Los alumnos de 4º latín del instituto Marqués de Santillana han querido demostrar que la lengua de Virgilio y Cicerón sigue viva y muchas de sus expresiones forman parte de la cotidianeidad tanto como un café y su consiguiente azucarillo. De la mano de su profesor, Javier López Marcano, y de la empresa cántabra Dromedario, han ilustrado tres millones de azucarillos con latinismos, para, mientras se endulza el café, descubrir, recordar o poner significado a ‘latinajos’ que salpican el castellano.