Ecologistas en Acción Cantabria reclama la paralización inmediata de la tala que se está realizando en una balsa de decantación de la antigua explotación minera de AZSA y que implica un «peligro real de contaminación» por la propagación de «partículas tóxicas» a través del agua y el aire.

Mientras, la Concejalía de Medio Ambiente de Torrelavega argumenta que no tiene competencias para detener la tala, ya que cuenta con autorización del Servicio General de Montes y deriva la responsabilidad al Gobierno de Cantabria.

La organización ecologista explica que la tala es el inicio de un proyecto de la Coordinadora Contra el Paro de Torrelavega (Coorcopar) para la instalación en esos terrenos de un campo de golf, para el que recibió una subvención del Gobierno de Cantabria la pasada legislatura y la cesión de los terrenos por parte de la empresa pública MARE. Para comenzar a ejecutar ese proyecto, la empresa Cantabria de Turba ha comenzado a talar unos árboles que «estaban destinados a fijar el terreno inestable y contaminado» de la balsa de decantación minera, apunta EAC.

«El Ayuntamiento no va a hacer nada para cobrar a corto ni medio plazo, Sniace va a tener años para poder pagarlo». El alcalde de Torrelavega, José Manuel Cruz Viadero, ha insistido en que esperarán «uno, dos o cuatro años» para que Sniace pague la deuda de 600.000 euros Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) y que eso «no va a influir para nada en la ampliación de capital, ni significa que la empresa tendrá que dedicar de forma inmediata el dinero recaudado en ella para pagar al Ayuntamiento».

Precisamente hoy concluye la primera fase de la ampliación de capital de 15,5 millones presentada por Sniace para financiar la reapertura de la fábrica. Una vez cerrada la fase preferente, reservada para los accionistas de la empresa, la dirección cree que podrá valorar si la ampliación marcha bien, condición que ha puesto para llegar a un acuerdo laboral con la plantilla. De momento, las perspectivas son buenas y las acciones de Sniace están cotizando al alza.