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AlimentosCantabriaNoviembre2019

Torrelavega

Comerciantes y vecinos de La Inmobiliaria convocan un minuto de silencio por el comerciante muerto por una brutal paliza

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ComercioChinoAgresion04

Comerciantes y vecinos de La Inmobiliaria han convocado para este miércoles, a las 18.00 horas, un minuto de silencio frente al establecimiento de la calle Ceferino Calderón donde un comerciante recibió hace una semana una brutal paliza a manos de tres jóvenes que le ha costado la vida. El hombre, de 33 años, fallecía este lunes en Valdecilla, donde permanecía en coma inducido, sin poder superar las graves lesiones que sufrió en la agresión.

 

 

Los propietarios de comercios y bares de la zona han promovido este gesto con el que recordar a su vecino, mostrar su apoyo a la viuda y reclamar "que se haga justicia" y los agresores paguen por la salvaje agresión. Todos los que trataron con él, aseguran que la víctima era un hombre muy trabajador, agradable y que no había tenido ningún problema con nadie desde que hace unos años vino de China, contratado junto a su mujer por un compatriota para atender el establecimiento de alimentación. Con lo que ganaban mantenían a dos hijos menores que habían quedado en su país, y a sus padres.

Una mujer, "amiga" de la viuda, colocaba hoy una pancarta pidiendo al Gobierno regional y al Ayuntamiento ayuda económica para que los hijos y los padres del fallecido puedan venir a Torrelavega para "poder verlo" antes de incinerarlo. El propietario del comercio inmediato al del terrible suceso y algún trabajador de la obra que se realiza en la calle Ceferino Calderón ayudaban a la mujer a colocar la pancarta, mientras la mayoría de viandantes que circulaban por la estrecha acera, acotada por las vallas de la obra, se paraban a leer los mensajes y comentaban con pesar lo ocurrido.

La viuda, explicaba la mujer amiga del matrimonio chino a HoyTorrelavega, compagina el dolor por la pérdida de su marido en tan dramáticas circunstancias con la preocupación por el futuro de sus hijos. Su intención es seguir en Torrelavega para ganarse la vida y mantener a su familia, pero ahora, sola, no puede hacerse cargo del comercio y el propietario busca una solución para seguir ayudándola.

La pancarta se suma a otros mensajes de condolencia, apoyo y condena que vecinos, amigos y ciudadanos apenados por lo ocurrido han ido dejando en el escaparate del comercio, junto a velas y flores. Por el barrio de La Inmobiliaria muchos comercios lucen un cartel con un crespón negro y caracteres chinos recordando al comerciante que tan dramáticamente ha perdido la vida.

Mientras, en los establecimientos del barrio hay preocupación. "Yo debo ser la única a la que no han entrado a robar, pero esto ya es demasiado", dice Aida desde un bar a pocos metros del establecimiento donde se produjo la agresión. Los miércoles cierra y por eso no presenció los hechos ni pudo ayudar a su vecino, lamenta. "Quizá las cosas hubieran sido distintas, eso te queda ahí", asegura desde detrás de la barra.

El minuto de silencio de esta tarde es la primera acción ante lo ocurrido, aunque "haremos más cosas, pero queremos hacerlas bien", avanza Aida, visiblemente afectada. Además deja claro que, salvo la asociación de comerciantes de La Inmobiliaria, ni la Cámara ni otros colectivos del sector se han dirigido a ellos desde que hace una semana se conoció la paliza. "Del Ayuntamiento han estado esta mañana, pero como si nada", añade,

La Unión Vecinal de Torrelavega hacía público hoy un comunicado condenando lo ocurrido y mostrando su apoyo y solidaridad con la familia y los allegados del comerciante fallecido.

En La Inmobiliaria estos días no se habla de otra cosa. Tanto el fallecido como los agresores vivían en el barrio y quienes les conocían siguen impactados. Marga es vecina de uno de los agresores, un joven "de una familia desestructurada" pero "correcto y agradable" con quienes se cruzaba a diario, que no podían sospechar de un comportamiento violento de tal calado y que ahora no se explican lo ocurrido.

El suceso ocurrió el pasado miércoles día 11, sobre las 21.00 horas. Tres jóvenes –dos hombres y una mujer- con edades entre los 20 y los 24 años, entraron en el comercio de alimentación de la calle Ceferino Calderón donde trabajaba un matrimonio de origen chino e intentaron llevarse cervezas y otros productos sin pagar. Cuando la víctima les recriminó su comportamiento y les conminó a que dejasen lo robado la emprendieron a golpes y patadas, que no pararon ni cuando el hombre cayó al suelo. Testigos de la brutal paliza avisaron a la policía y minutos después los agresores eran detenidos en la plaza mayor, donde estaban sentados con las cervezas y el resto de lo robado.

Ahora, esperan en El Dueso la cita con la justicia, la que cada vez más voces esperan que sea "contundente" con los jóvenes agresores y que "paguen por lo que han hecho.

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