Mié26012022

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El Boulevard

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Es la mejor foto de todas. Lo sé.

Lo sé porque la publiqué en mi Facebook y tuvo mucho tirón. Quizá el Boulevard, sea el rincón de Torrelavega que más ha cambiado en los tiempos modernos, y también el que más personalidad ha perdido. Tenía mucho que perder.

Me gusta esa foto porque expresa frescura. La frescura de sus árboles. Esos días de verano de Torrelavega, días de sur, de los que pasan de 30. No hay muchos, pero los que somos de Torrelavega sabemos cómo son esos días. Y recordamos perfectamente como corría el aire en el Boulevard, debajo de sus plátanos. Podríamos hablar la página entera de aquellos plátanos. A los mayores les gustaba su sombra. El ruido de sus ramas y sus hojas. La cita anual de la poda. El boulevard se quedaba desnudo, con la vergüenza de la desnudez pueril en la consulta del médico. Una desnudez imprescindible para seguir creciendo.

Pero podíamos pasar horas viendo sus cortezas, que se desprendían y caían al suelo con mil formas y colores concéntricos. Y las hojas caían. Algunas con la suavidad de la caducidad del otoño. Otras, con la violencia de los vientos que precedían al invierno. Se juntaban. Se arremolinaban. Te tapaban los tobillos. El pobre "Mero" no daba abasto.

 

Ternura de adolescencia si las "pelabas", y dejabas sus nervios al aire y retorciendo los dos laterales, los metías en el nervio central y dibujabas un corazón. A los chicos, nos daba vergüenza...

Sus bancos. Listones de madera conteniendo mil mensajes de años y años de chavalería "echando el rato", de madres con niños y coches de niños, de jubilados y periódicos. El Boulevard tenía una ventaja: pasaban coches. Y como pasaban coches, no se jugaba al balón, y eso daba una placidez encantadora para las madres y sus bebés. En esto, el Boulevard competía con "los jardinillos" más modernamente llamado "pequeñeces". Pero el Boulevard era más fresco.

El Casino. El viejo y el moderno. Pena de edificio. La esquina de Asgo, Rafael y Conchita en la caja. El Notario, visita obligada a través de generaciones. Estrada Butano (antes Café Cántabro), Bustamante Hurtado y las fotos de carnet. El postizo del Banco Herrero, luego recuperado en piedra. Y antes del Ayuntamiento, el quiosco. Eso sí que era un quiosco: de los de las dos con "k". En aquel kiosko había de todo, hasta un bordillo para subirse de puntillas a ver bien las fotos de las revistas, aunque las pusieran solapadas para que no pudiéramos ver todo. Era mejor poner algo de imaginación. Quien no recuerda aquella nueva generación de revistas y las "chicas de la época". También nos gustaban las revistas de motos y de fútbol, pero no tanto.

Era un misterio, pero aquel quiosco siempre estaba abierto. Todos los días y a todas horas. Era cuando los Lunes, se vendía "La Hoja del Lunes"... y el resto de los días, "La Gaceta del Norte".

Y en el centro, presidiendo, el Ayuntamiento y sus citas insalvables: la apertura de las Fiestas, y el pregón de los Reyes Magos. Casi nada aquel balcón lleno de gente importante. Antigua vivienda de D. Luciano Demetrio Herrero, que la cedió a la ciudad. No sé si él fue consciente de que le iba a quitar el nombre al Boulevard, como tampoco alguien supo que le iba a quitar el encanto al cortar sus plátanos. Me gustaría pedirle cuentas...