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Refuerzo inadecuado

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Felix-Soam-okk
En la anterior tribuna reflexionaba sobre el refuerzo positivo. Pero ¿cuántas conductas inadecuadas reforzamos en los niños?. En esta tribuna quiero acercarme a estos refuerzos en muchas ocasiones inconscientes.

Hace varios días, cuando me encontraba pateando las calles de Torrelavega, me crucé con un niño montado en una bicicleta de cuatro ruedas, que estaba cuidado por un adulto, pensé era su abuelo. Cuál fue mi sorpresa al observar que el niño le pega una patada a su abuelo y en su rostro aparece una sonrisa como gesto de haber hecho una gracia. El abuelo, lejos de reprenderle, se ríe como signo de aprobación, reforzando en el niño una conducta inadecuada.

 

Este hecho, me hizo reflexionar y me orientó a escribir esta tribuna.

La conducta de este niño en el parque, tiene como objetivo atraer la atención del abuelo a través de una conducta violenta, y es muy probable que el niño, al reforzarle esta conducta violenta, utilice en un futuro esa violencia como llamada de atención. De esta manera el niño está aprendiendo a relacionarse o realizar gracias con violencia y su abuelo le refuerza con su atención y sus risas.

En muchas ocasiones suele suceder que, sin querer, reforzamos esas conductas inadecuadas, por lo que estamos fomentando la adquisición de conductas violentas.
Como padres, maestros o educadores solemos dedicar mucha atención a las conductas inadecuadas de nuestros hijos o alumnos, haciendo menos caso a las conductas positivas y adecuadas, y aún viéndolas no las reforzamos o elogiamos lo suficiente.

Por ejemplo, solemos pasar mucho tiempo intentando convencerles con sermones o razonamientos, intentando hacerles caer en la cuenta de que lo realizado no ha estado bien. Esta manera de actuar es un modo de prestar atención a las conductas inadecuadas, y, repito, solemos detenernos más en las conductas inadecuadas que en las adecuadas.
También solemos caer con cierta frecuencia (padres, profesores, educadores, ...) en corregir las conductas que nos resultan desagradables con gritos y actitudes desproporcionadas; cuando gritamos y reñimos de esta manera, se refuerzan conductas negativas en "los gritadores" y en "los gritados", ya que si los padres gritan para que sus hijos se callen, y lo consiguen aunque sea de un modo provisional, están aprendiendo a gritar para hacer callar a sus hijos, y a su vez sus hijos aprenden que gritando se consiguen los logros esperados, y lo pueden reproducir en sus relaciones futuras.

Cuando un niño nace no sabe estudiar, jugar, pegar, tener rabietas, miedos, etc... Son conductas que se van aprendiendo, y los padres, maestros, educadores, etc, intervenimos de una manera decisiva en esta historia de aprendizaje.

La mayoría de los problemas de conducta que los niños presentan durante el desarrollo de su personalidad son aprendidos.

Una coletilla que utilizan mucho los padres es la de: "se les pega más rápido lo malo que lo bueno". Considero que al atender y reforzar más las conductas inadecuadas que las adecuadas, la estamos haciendo cierta.