El lunes, día 16, la dirección y los trabajadores de Sniace se sentarán a la mesa para negociar el acuerdo laboral que deben presentar ante el Tribunal Supremo para la reversión de los despidos de la plantilla. Con la ampliación de capital en marcha y las sensaciones positivas que trasmite el movimiento de los derechos de compra -única pista que hay de momento sobre la operación bursátil que pretende reunir unos 15,5 millones- este será el momento de que la empresa demuestre, con ese acuerdo laboral, si tiene una voluntad real de contratar a la plantilla que lleva tres años luchando por la reapertura.
A estas conversaciones la empresa ha convocado a toda la comisión negociadora que estuvo en la mesa hace año y medio, tanto el comité integrado por UGT, SUC y CCOO, que aprobó aquel acuerdo laboral, como USO, que voluntariamente se desvinculó de ese comité tras el despido de la plantilla y que no firmó el documento.
La negociación comenzará lunes a las 11.00 horas y todo hace prever que ese día no se resuelva el acuerdo. Como en el título cinematográfico, el límite son 48 horas, porque el día 18 es la fecha fijada por el Supremo para, después de dos aplazamientos, tomar definitivamente una decisión.
Si no hay un acuerdo transaccional que presentar y homologar en el alto tribunal, los trabajadores estarán en la calle. Lo mismo que en los últimos dos años y medio, pero entonces ya sin esperanzas de volver legalmente a septiembre de 2013 donde empezó su peregrinar por las puertas de todas las administraciones para que la fábrica torrelaveguense retomase la actividad y recuperar así sus empleos.
El Consejo de Administración de Sniace se reúne este viernes en Madrid y lógicamente la ampliación de capital y la negociación con los trabajadores será el tema central de esa reunión, de la que saldrá el margen que tendrá el presidente Blas Mezquita para pactar.
La negociación del acuerdo laboral firmado en octubre de 2014 es imprescindible porque buena parte de las clausulas suspensivas y de los plazos ya han sido superados. La próxima semana se verá si la empresa quiere revisar también otras cuestiones, como el «salario social», pactado para dar cobertura económica a los trabajadores hasta la arrancada de las dos fábricas, o las condiciones laborales y salariales del convenio colectivo para los próximos años.
Una de las cuestiones que ha cambiado desde que se firmó el primer acuerdo, en este caso cambio favorable para los trabajadores, es que tras las jubilaciones que se han ido produciendo ya no hay excedente plantilla. En este momento quedarían unos 340 trabajadores, plantilla objetivo planteada por la empresa para la arrancada de las fábrica, que comenzará con la planta de Celulosa y unos ocho o diez meses después, tras una importante remodelación del sistema de producción, lo hará Viscocel. De hecho, con esta cifra de trabajadores, llegaría un momento en que sería necesario contratar más personal para cubrir vacaciones y las nuevas jubilaciones que se produzcan a lo largo de los próximos meses.
«Que la empresa nos cite a esta reunión, que quiera negociar el acuerdo es un dato positivo», afirma el secretario del comité, Antonio Pérez Portilla, aunque es consciente de que la negociación será «muy dura», y que es probable que no haya acuerdo hasta el martes 17, o incluso el propio miércoles 18. Por su parte, los sindicatos acuden con «alternativas» para responder a distintos escenarios que pueda presentar la empresa.
«Yo creo que hay margen de negociación; efectivamente los problemas son los mismos (que en octubre de 2014), las soluciones no», señala el portavoz sindical, que incide en que ahora los plazos y los pasos de reapertura son «más tangibles» que entonces, porque una vez que el Tribunal Supremo homologara la reversión de los despidos serían unos dos meses para que las contratas preparasen la reapertura y la actividad podría retomarse en julio o agosto.
«Solo queda una duda: la voluntad de la empresa de contratar a la plantilla; en cuanto tengamos la voluntad de la empresa de contratarnos, el acuerdo está hecho», asegura Portilla. «Nosotros defenderemos el espíritu del acuerdo de Burgos y creemos que hay posibilidades de acuerdo», insiste.
Menos optimistas son los sindicatos sobre la condonación de la deuda a la Seguridad Social que se generará si se revierten los despidos. La última reunión, mantenida este mismo martes con responsables del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) no les hace ser muy optimistas. Les ha sorprendido que, a pesar de las reuniones mantenidas con responsables del SEPE en Cantabria e incluso con la ministra de Empleo, Fátima Báñez, en Madrid «no se tenían muchas noticias» de la situación de Sniace ni de la petición de condonación de la deuda que empresa y trabajadores llevan haciendo desde hace meses. La respuesta sobre condonación, o al menos un aplazamiento del pago de la deuda, ha sido que «lo estudiarán», aunque «no hemos salido muy esperanzados». El que el Gobierno esté en funciones y «nadie quiera tomar decisiones», tampoco les favorece.
A pesar de todo ello, los trabajadores echan la vista hacia atrás y valoran todos los obstáculos superados estos tres últimos años, así que son «optimistas». En cualquier caso, en su mano estará refrendar el acuerdo con la empresa, y posiblemente, y dada la premura de tiempo, deberán hacerlo en cualquier momento de la negociación.
Los trabajadores, que hoy se han concentrado en la fábrica y han analizado la situación en asamblea, tienen antes una cita este viernes, a las 19.00 horas, cuando está convocada una manifestación, desde la fábrica hasta el Ayuntamiento de Torrelavega, repitiendo el recorrido que tantas veces hicieron estos años. La anterior manifestación fue en octubre de 2015, cuando parecía que la situación de la empresa se resolvería en breve. La de este viernes será la última vez que saldrán a las calles, «acaben como acaben las cosas».
