El presidente de Sniace, Blas Mezquita, ha vuelto a dar un bandazo en la negociación del conflicto que arrastra la empresa y ha rechazado firmar el acuerdo laboral con el comité, dejando la decisión final en manos de los administradores concursales, que a 24 horas de la cita en la Audiencia Nacional deben dictaminar si hay plan laboral o juicio.
Eso después de que el comité haya reajustado su propuesta para bajar en un millón de euros el coste del plan laboral, retrasando la revalorización de la póliza para los jubilados hasta la conclusión del desempleo y rebajando la ayuda social para los trabajadores que se incorporen y se queden paro de 1.000 a 850 euros.
Lo único que han conseguido los sindicatos es que Mezquita se comprometa a cuantificar los ajustes introducidos en la propuesta del comité y presentarla mañana mismo a los administradores concursales, para que estos digan sí o no. Un no conlleva juicio en la Audiencia, en el que Sniace se juega su liquidación, y sí supone la apuesta por la continuidad del proyecto industrial y la reapertura.
El director de Recursos Humanos de la fábrica se encargará de cerrar las cifras de la propuesta, y el compromiso de la empresa es tenerlo listo sobre las 10.00 horas, para entregarlo a Mezquita que a su vez lo presentará a los administradores. La respuesta de estos podría llegar a lo largo del miércoles, aunque los trabajadores temen que hasta el momento de entrar al juicio en la Audiencia no haya una contestación.
Si hace una semana Mezquita aseguraba en la reunión en la fábrica que el acuerdo estaba «casi cerrado» y poco después defendía ante el Director General de Trabajo en Madrid que estaba hecho en «un 80%», hoy ha cambiado de postura, ha vuelto a entonar el «es muy caro» y se ha justificado en que no puede firmar ningún acuerdo sin el visto bueno previo de los administradores.
También en esto último ha cambiado la versión de Mezquita, que hasta ahora siempre había hablado de «firmar» un acuerdo entre empresa y comité para someterlo a la decisión de los administradores concursales, y estos igualmente habían manifestado que el paso previo para tomar una decisión sobre el plan laboral era tener un acuerdo entre dirección y trabajadores.
La reunión celebrada hoy en la fábrica se ha prolongado durante cuatro horas. Comenzaba a las 18.00 horas, con la presencia del presidente, el consejero ejecutivo Miguel Gómez de Liaño, y el asesor legal Alberto Novoa, aunque estos dos últimos se marchaban en torno a las 19.30 y era Mezquita el que se quedaba, a instancias del comité, en la mesa de negociación.
La sensación y la conclusión de los sindicatos tras la reunión es que la empresa «en ningún momento ha tenido ánimo de negociar» y fuese cual fuese la propuesta «no la aceptaría». Sin embargo, como han explicado a la salida a los trabajadores, no han querido dar a la dirección argumentos para culparles de frustrar un posible acuerdo y han introducido una reforma en su propuesta que rebaja el coste en torno a un millón de euros.
Con las modificaciones, la propuesta de los sindicatos rondaría, una vez descontadas las ayudas de la administración a las jubilaciones, los 13 o 14 millones de euros, según destacan una cifra que «no está alejada» de lo planteado por los responsables concursales, máxime teniendo en cuenta que la diferencia es la reapertura de la fábrica y la generación de beneficios, o la liquidación.
Según el secretario del comité, Antonio Pérez Portilla (UGT), es una rebaja que «salvaguarda los intereses globales del proyecto», y mantiene los puntos «fundamentales»: mantener las jubilaciones en 63 años y las ayudas sociales para los reincorporados que se queden sin desempleo.
El delegado del SUC, Mario Villar, ha subrayado, después de horas «bregando», la dirección ha dejado claro que, independientemente del coste del plan laboral, no iban «a firmar ningún acuerdo, que está supeditado, según dicen ellos, a lo que digan los administradores».
El representante de CCOO, Luis Corrales, ha afirmado que «a 24 horas de entrar a juicio hemos tenido que mover ficha», y aunque habían reiterado en las últimas semanas que la propuesta no se podía rebajar, no han querido que «se acuse a este comité de falta de capacidad negociadora».
Aunque los trabajadores de Sniace han acogido con desaliento este nuevo revés, tras una reunión en la que, a priori, la propia dirección apuntaba que podría cerrarse con la firma de un acuerdo laboral. Sin embargo, desde el comité les han recordado la importancia, «más que nunca», de participar en la manifestación convocada este miércoles en Torrelavega, a las 19.00 horas, para agradecer el apoyo recibido estos 19 meses y para dejar claro que lucharán «hasta el final».
