Los trabajadores de Sniace han dicho sí al acuerdo alcanzado entre el comité y la empresa en la cuarta reunión negociadora. Unos 150 trabajadores votaban cerca de la medianoche el preacuerdo negociado este martes: tres abstenciones, ningún voto en contra y el resto a favor. Una negociación muy dura, que el comité llegaba a calificar de «una tortura que no creemos merecer».
Los que no han firmado el acuerdo han sido el sindicato USO, desligado voluntariamente del comité y de todas sus acciones por la reapertura desde que se produjo el despido hace tres años, y uno de los representantes de UGT, que también tomó hace año y medio la decisión de iniciar su propio camino judicial intentando conseguir una mayor indemnización.
Los no firmantes son los mismos que en octubre de 2014 tampoco suscribieron el «acuerdo de Burgos», el documento que durante este año y medio, esgrimido por el comité y aprovechado por la empresa, ha servido para abrir muchas de las puertas a las que se ha llamado y para superar muchos de los numerosos obstáculos que han jalonado el proceso de Sniace: desde el concurso de acreedores, a la apuesta de los accionistas mayoritarios por la ampliación de capital de 15,5 millones para financiar la reapertura, pasando por la conversión de la deuda privilegiada de ayuntamientos y, especialmente del Gobierno de Cantabria, en un crédito participativo.
El acuerdo final se acerca a la última propuesta que presentó el comité (UGT, SUC y CCOO) y contempla la reversión de los despidos para 57 trabajadores (los nacidos a partir de 1957), a los que se pagará la Seguridad Social desde septiembre de 2013 y se prejubilarán con la modalidad de contrato relevo. Para el resto, unos 240, no habrá reversión del despido, pero sí el compromiso de la empresa de contratarles a partir de, previsiblemente, el 1 de julio, y de pagarles un «salario de transición», mediante un contrato a tiempo parcial que se convertirá en indefinido una vez se abran las fábricas.
Ese salario será de 400 euros para los trabajadores de Celltech, cuya apertura está prevista para finales de agosto o principios de septiembre, y de 575 euros para los de Viscocel, que se calcula pueda abrir unos 10 meses más tarde que la planta de Celulosa. Una de las precisiones que se incluirán en el acuerdo antes de su firma sera, precisamente, que figuren las fechas tope defintivas previstas para la reapertura de cada una de las plantas.
Además, se ha conseguido que Sniace acepte mantener la retribución que corresponde a cada trabajador por la antigüedad acumulada hasta el despido, y aunque tendrá una nueva denominación conservará su cuantía, una vez aplicada la rebaja salarial pactada en el convenio colectivo, que para la masa obrera será del 15%. Los trabajadores recibirán en 2016 y 2017 en una única paga en diciembre el equivalente a la antigüedad acumulada, y a partir del 2018 se convertirá en un plus mensual, bajo un concepto aún por concretar.
El cuanto al resto del convenio para los próximos seis años, la intención es que se mantengan los extremos recogidos en el «acuerdo de Burgos»: Para ello, reclaman que se mantenga un convenio de seis años de duración, tres de congelación salarial y otros tres de subida del IPC y 0,5%, con 8 horas de reducción de jornada en el último. En cuanto a la congelación salarial, era del 15% para los obreros, 17,5% para los mandos intermedios y 20% para los directivos.
Este miércoles los abogados de la empresa y los sindicatos concretarán los aspectos legales del acuerdo, con la previsión de firmarlo el jueves y, ese mismo día, presentarlo ante el Tribunal Supremo. El alto tribunal firmó el 18 de mayo la sentencia sobre los despidos de Sniace y, para conseguir que homologue el acuerdo laboral, empresa y comité deben presentarlo antes de que el fallo se haga firme.
Aunque se prevé que USO pueda presentar algún recurso, en un último intento, dice el comité, sino evitar al menos de retrasar el acuerdo y la arrancada de la fábrica, tanto los representantes legales de la empresa como del resto de sindicatos creen que tienen poco viso de que pueda prosperar.
Sniace ya ha comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores el preacuerdo alcanzado con la representación legal de los trabajadores, que en los próximos días se concretará en el texto definitivo del acuerdo transaccional judicial. Una vez haya sentencia del Tribunal Supremo se podrá seguir el cauce judicial regional. Los trabajadores, antes de firmar el nuevo contrato con la empresa, acudirán de forma individual a los juzgados, de forma que la renuncia –voluntaria- al establecimiento de un contencioso para pedir una indemnización por despido por encima de los veinte días, irá acompañada del compromiso legal de la empresa de contratar a dicho trabajador.
Aunque no habrá la perseguida e histórica reversión de los despidos para toda la plantilla, el visto bueno del Tribunal Supremo sigue siendo necesario para los 57 trabajadores ‘prejubilables», para los que sí será posible, y además, los trabajadores lo reclaman como garantía legal de que Sniace cumplirá lo pactado.
A falta de pasar por el Tribunal Supremo, todo indica que este es el punto y final de un inusual proceso que se ha prolongado durante tres años, o el punto y seguido para una plantilla que fue despedida en septiembre de 2013 y desde entonces ha continuado peleando para que Sniace reabriera y ellos pudieran recuperar sus empleos. Pérdida está la cuenta de las manifestaciones, concentraciones, movilizaciones y protestas realizadas durante este tiempo, también de reuniones con representantes políticos, administrativos y judiciales, en una lista que incluye desde alcaldes y presidentes regionales, hasta la presidenta de la CNMV, que por primera vez recibía a un comité de empresa, hasta la ministra de Empleo en funciones.
Con todo ello se ha llegado a un acuerdo que se ha cerrado hoy en una reunión muy dura, donde la empresa ha comenzado ofreciendo una propuesta de mínimos, incluso inferiores a los planteados en el encuentro anterior -42 prejubilables y 400 euros de salario social-, y el comité ha hecho caballo de batalla de llegar a la reversión de los despidos para los 57 ‘prejubilables’ y mantener la cuantía –que no la denominación- del plus de antigüedad.
La contratación a medida que vaya siendo necesario de los relevistas que habían concluido su relación laboral con la empresa antes o durante el despido, y la insistencia –dado que no se puede incluir en el acuerdo porque no se trata de plantilla- en que se dé solución a los trabajadores de contratas, son otros de los aspectos negociados.
