Saben que es la recta final, que para bien o para mal, esta vez sí, el conflicto laboral seguramente llega a su término, y los trabajadores de Sniace curtidos ya por muchas decepciones en estos 16 meses de lucha, lo afrontan con esperanza e incertidumbre.
A la espera de la «importante reunión» de este jueves con los administradores, los encerrados desde hace ocho días en la factoría viven hoy un tiempo de transición, tras la angustia vivida los últimos días, hasta lograr el aplazamiento del juicio y salvar de momento la liquidación que parecía casi inevitable.
Un tiempo que los trabajadores pasan haciendo ejercicio por el exterior del recinto, jugando a las cartas, leyendo, viendo la tele y sobre todo, en largas tertulias en las que analizan cada detalle de su situación y hacen cábalas sobre qué pueden deparar las próximas horas. Todo ello entre visita y visita de familiares, amigos y muchos ciudadanos y colectivos que cada día desde que hace una semana comenzó el encierro acuden a la verja para darles apoyo.
Los reveses y los desplantes de la empresa a lo largo de este tiempo hace ser a los trabajadores cuando menos prudentes, cuando más desconfiados. Pero también saben que a estas alturas no tienen nada que perder y creen que tras el aplazamiento del juicio en la Audiencia Nacional se ha encendido una pequeña luz a la que tienen que agarrarse.
Así lo manifestaron este martes los miembros del comité tras el regreso de Madrid, donde in extremis consiguieron que empresa y administradores pidieran un segundo aplazamiento del juicio por la nulidad de los despidos y los magistrados fijaran la nueva fecha para el 3 de julio.
Y así lo entendieron también los trabajadores, que decidieron prolongar el encierro en la fábrica hasta el viernes, cuando se valorará lo que acontezca en la reunión que mañana jueves tienen los administradores concursales a las 17.00 horas, en Madrid, con el comité.
Una reunión «crucial», explicaban los representantes sindicales, porque se puede poner sobre la mesa las bases de un posible acuerdo que evite la liquidación total de la empresa y dé una solución a la situación de la plantilla, despedida desde septiembre. También señalaban que se producirse un acuerdo, no se prolongará demasiado y, desde luego, será mucho antes de esa fecha del 3 de julio.
El comité pedía un nuevo voto de confianza y la plantilla se lo daba, para ir a Madrid y ver qué proponen los administradores concursales. El viernes ya tienen también prevista una reunión con los asesores legales de los sindicatos, para analizar cualquier posible propuesta y después se celebrará una asamblea en la fábrica, donde los trabajadores decidirán qué hacer.
