Sin esperar a sentencias judiciales, veredictos de administradores ni juntas de acreedores. Los ladrones de cobre empezaron ya hace meses a «liquidar» Sniace y a día de hoy han desmantelado buena parte de la instalación eléctrica de la fábrica de Viscocel. Los daños son tan importantes que si mañana mismo la dirección de Sniace decidiera reabrir, sería imposible arrancar la planta.
La policía científica ha estado hoy en Sniace, inspeccionando junto a personal de la fábrica y a miembros del comité, el escenario de la última incursión de los ladrones, que habría tenido lugar a lo largo del fin de semana. Aunque según parece los robos no son algo puntual sino una actividad organizada y sistemática, realizada por personas que conocen bien su «trabajo» y aprovechan escasa vigilancia nocturna con que cuenta la empresa.
Los operarios que conocen las instalaciones eléctricas y los departamentos donde han actuado los delincuentes calculan que el coste de reponer el cable robado podría rondar «fácilmente unos 180.000 euros», a lo que hay que sumar la «mano de obra» de una «empresa especializada». En total, restaurar la instalación alcanzaría «unos 500.000 euros», aseguran a HoyTorrelavega quienes han trabajado con ella.
En la planta de Viscocel, según los testigos, los ladrones han 
cortado dos de las seis grandes mangas de alimentación general y han dejado sin corriente los servicios químicos, llevándose unos 600 metros de cable de un diámetro de 3×150 milímetros, y otros 80 cables más pequeños, de los que daban electricidad a los secaderos de la Chentex.
Quienes han visto el escenario que hoy ha inspeccionado la policía, afirman sin dudas que se trata de una «banda organizada» con gente «preparada», que han llegado a hacer «instalaciones paralelas» para seguir teniendo suministro eléctrico mientras desmantelaban y se llevaban el cableado. Todo ello manejando tensiones de 500 y 380 vatios, que requieren pericia y «conocimiento» para no sufrir un accidente y para saber que cuadros eléctricos dan servicio a cada zona.
Los agentes de la policía científica han encontrado en la zona de Viscocel cizallas y otras herramientas para seccionar cables de gran grosor, también rollos de cable ya preparados para ser transportado hasta el perímetro de la fábrica y cargarlo en furgonetas, incluso habitaciones donde de forma concienzuda han ido depositando todo el plástico sobrante de su «faena».
La plantilla insiste en que las incursiones de los ladrones de cable se vienen produciendo desde hace meses y son una continuación de las que comenzaron tras el cierre de la planta de Lilion, que sufrió un exhaustivo y completo desmantelamiento –los ladrones, según veían a diario los
trabajadores incluso «vivían» en el edificio cerrado-, primero del cobre y después de todo aquello que era susceptible de ser vendido.
Tras Lilion, los delincuentes continuaron con Nueva Papelera del Besaya, igualmente expoliada, y pasaron después a Viscocel, aprovechando este año desde que Sniace cesó la actividad, llegando cerca de la subestación que da servicio de luz y telefonía a la garita de entrada. «Celltech (Celulosa) será la próxima», avisan los trabajadores,
El personal también advierte que Sniace, por su producción, trabaja con productos catalogados como «peligrosos» y por tanto la vigilancia debería extremarse, no ya solo por las pérdidas materiales sino por el riesgo que puede conllevar el que esas sustancias acaben en manos indeseables.
Desde el comité se ha criticado la gestión de la empresa y el hecho de que tras el despido haya preferido mantener en sus puestos a un grupo de directivos, «que cobran buenos sueldos pero no sabemos qué trabajo hacen con la fábrica cerrada», en lugar de invertir en «personal de seguridad», para salvaguardar las instalaciones, ha manifestado el portavoz sindical, Antonio Pérez Portilla.
La plantilla, que hoy llevaba a cabo la segunda jornada del bloqueo de los accesos a la fábrica, ha sido testigo de la visita de la policía científica, y los que han acompañado a los agentes han podido comprobar los estragos que han realizado los ladrones de cobre en las instalaciones. «Si vamos a liquidación, no va a quedar nada que vender», han ironizado.
