El Sindicato Unitario ha denunciado ante la Inspección de Trabajo las «condiciones inhumanas» que sufre la plantilla de Cárnicas Bonsabor en la fábrica ubicada en el polígono Los Ochos en Torrelavega y el incumplimiento en sus supermercados de Santander, Maliaño y la capital del Besaya del Estatuto de los Trabajadores en lo que respecta a la jornada laboral. Además, el SUC ha anunciado el inicio en diciembre de movilizaciones en todos los centros de Bonsabor, que tiene en Cantabria medio centenar de trabajadores.
En la denuncia ante la inspección de Trabajo y Seguridad Social, presentada el pasado 10 de noviembre, la plantilla de Bonsabor relata las condiciones «de máxima precariedad» que padecen desde hace años, y que llegan al punto de trabajar durante toda la jornada en cámaras de frío, a 5 grados de temperatura, sin que la empresa les facilite «ningún tipo de ropa adecuada, únicamente un buzo de tela fina», lo que les obliga a «llevar nuestra propia ropa de casa sin no queremos congelarnos».
También denuncian, como muestra de las «situaciones precarias y antihigiénicas» que viven, que las operarias se ven obligadas a «compartir el calzado» de trabajo.
Unas condiciones que la representante del Sindicato Unitario en Bonsabor ya había instado a solucionar al gerente de la empresa, Pedro Martín Martín. El convenio colectivo vigente en la empresa obliga a Cárnicas Bonsabor a entregar «prendas de trabajo adecuadas al trabajo a desarrollar» cuestión que la gerencia «ignora», denuncia la plantilla.
Al mismo tiempo, el SUC está trabajando en el documento de denuncia que se presentará nuevamente a la Inspección de Trabajo entre otros motivos por el «incumplimiento grave» del Artículo 34 del Estatuto de los Trabajadores, ya que en los supermercados de Santander, Maliaño y Torrelavega, Bonsabor «no está respetando los mínimos establecidos de 12 horas entre el final de la jornada y el comienzo de la siguiente». En ese documento también se denunciará la «inexistencia de un calendario laboral anual», que según la normativa debe estar expuesto en un lugar visible en cada centro de trabajo.
Todas estas actuaciones que el SU ha llevado ante la Inspección de Trabajo han sido tratadas y discutidas con anterioridad «directamente con el gerente». Sin embargo, «lejos de corregir, se ha limitado a instaurar en la empresa un régimen del miedo, procediendo a despedir a varias trabajadoras», e incluso «reconociendo la improcedencia de los despidos en la misma carta» en que se les comunicaba la decisión. El objetivo, dice el sindicato, es «intentar provocar en el resto de trabajadoras el pánico a ser despedidas, y de esta manera campar a sus anchas sin respetar derechos fundamentales de las trabajadoras y trabajadores».
