«Los trabajadores han venido manifestando en los últimos días que confían en que los Tribunales de Santander, donde sus abogados tienen influencia, debidamente presionados por la plantilla, les declaren la improcedencia de sus despidos por alguna cuestión formal». Así se ha pronunciado el bufete del asesor legal de Sniace, Alberto Novoa, sobre la esperanza de la plantilla de ganar las demandas individuales por defecto de forma en las cartas de despido.
Además de incidir en que la plantilla quiere utilizar las «influencias» de sus representantes legales en los tribunales cántabros y la «presión» social, el bufete de Novoa advierte que si ganan Sniace irá a liquidación y los trabajadores cobrarán las indemnizaciones mínimas que abona el Fondo de Garantía Salarial (FOGASA), «siendo ellos mismos, con los efectos de sus demandas», los que «echasen el cierre» a la empresa.
A través de un comunicado de prensa, el bufete al que pertenece Novoa, Ceca Magán Abogados, ha elogiado el trabajo realizado por el asesor de Sniace en un proceso que ha culminaba en el juicio celebrado el 3 de julio en la Audiencia Nacional, y cuya sentencia, conocida el pasado jueves, ratificaba la legalidad del despido de la plantilla en septiembre de 2013.
Igualmente se destaca la «extraordinaria repercusión» de la resolución judicial lograda por Alberto Novoa, dados los antecedentes de despidos colectivos declarados nulos en los últimos meses por la propia Audiencia Nacional y por el mismo magistrado ponente de la sentencia de Sniace, Rafael López Parada, caso de Tragsa y de Coca-Cola.
Según señala el comunicado, el «prestigiosos laboralista y negociador Alberto Novoa» ha conseguido con su asesoramiento y dirección en el proceso y su representación en el juicio, que la Sala de lo Social de la Audiencia Nacional haya convalidado el despido de los 533 trabajadores de Sniace, estimando íntegramente la demanda de jactancia que la propia empresa interpuso.
La sentencia, destacan, «confirma que la empresa negoció en todo momento desde el prisma de la buena fe», y que fue «la negativa de la representación de los trabajadores a aceptar la última propuesta de aquella la que frustró el acuerdo».
También subrayan que es la primera sentencia relativa a una empresa afectada por la reforma energética. A este respecto, el bufete de Novoa detalla que Sniace se vio «gravemente afectada por la reforma energética de 2013-2014 por lo que tuvo que llevar a cabo dos expedientes de suspensión de contratos con objeto de adaptarse a la reforma energética y reducir su plantilla a niveles que le permitiesen su viabilidad».
Sniace, en el relato que hace Ceca Magán del proceso, tras esos expedientes de suspensión «se vio abocada» a la presentación de uno extintivo con afectación a la totalidad de la plantilla, después de «un largo periodo de consultas durante el cual la empresa entró en situación preconcursal».
En ese proceso, se señala que se planteó «un plan de viabilidad que hubiese permitido, con grandes esfuerzos de los accionistas y de los acreedores y administraciones públicas, salvar más de 300 puestos de trabajo, sin embargo, los sindicatos negociadores rehusaron esa oferta argumentando a la plantilla que no habría despidos y que serían todos o ninguno».
Para el bufete de Novoa, ante la situación que esa negativa generó, la empresa, «cuyo plan de viabilidad pasaba inexorablemente por alcanzar un acuerdo de unanimidad con la plantilla se vio obligada a ejecutar los 533 despidos planteados», que han sido ahora ratificados.
Respecto a la sentencia de la Audiencia Nacional, de «extraordinaria calidad jurídica» y la primera que se refiere en concreto a una empresa afectada por la reforma energética, destaca que pone de relevancia «la importancia de los principios de transparencia y proporcionalidad como columnas rectoras del periodo de consultas».
