El presidente de Sniace, Blas Mezquita, ha exigido que el comité presente «por escrito» la solicitud de reunión con la empresa que vienen reclamando desde que el día 3 se celebró el juicio en la Audiencia Nacional, y motivo del bloqueo que desde el lunes mantienen los trabajadores en la fábrica. Un bloqueo que hoy continúa y que ha impedido la entrada del personal de Lignotech pese a las peticiones y advertencias de su director a los trabajadores de Sniace.
Esta misma mañana los representantes del comité han entregado en mano al director de Recursos Humanos la solicitud de reunión, aunque calificando la exigencia de una «tomadura de pelo». Como han recordado, en casi dos años de conflicto laboral «nunca» se ha requerido un «protocolo» de este tipo, y las reuniones se han gestionado «telefónicamente» a través del propio Jefe de Personal o de los asesores del comité.
El conocimiento de esta nueva exigencia por parte de la dirección se ha producido tras un «intercambio» de llamadas que se producía ayer tarde. El director de la fábrica de Lighnotech, ubicada dentro del complejo fabril de Sniace y que este martes celebraba Junta de Accionistas, se ponía en contacto con el secretario del comité, Antonio Pérez Portilla, para instar a que se permitiese el paso de su personal y amenazar con tomar medidas legales si no les dejaban entrar.
Dentro de esa conversación, el responsable de Lignotech, Marino Rodríguez, apelaba a que su empresa no tenía nada que ver con el conflicto y estaba «perdiendo dinero» esta semana al no poder acceder los trabajadores a sus puestos.
Además, ante la respuesta de que «acabar con el bloqueo estaba en manos de Mezquita», aseguraba que el presidente de Sniace, presente en la Junta ya que su empresa es accionista de Lighnotech, había asegurado que «bajo presión no negociaba».
Tras sucesivas llamadas, entre diferentes intermediarios habituales en las gestiones de Sniace, se ratificaba que el presidente exigía una solicitud de reunión por escrito, algo que el comité ha atendido para demostrar que los trabajadores están poniendo «todo» de su parte para buscar soluciones.
En la petición se recoge que el objetivo de dicho encuentro es «recabar información sobre los motivos del rechazo» a la última oferta del comité, «que contemplaba una rebaja de un millón de euros respecto a la anterior», así como «aclarar las manifestaciones de los administradores concursales» a la salida del juicio en la Audiencia Nacional y las palabras del abogado de la empresa, Alberto Novoa, ante los medios de comunicación «insinuando que la negociación todavía está abierta».
Los trabajadores insisten en la solicitud en lo que han venido manifestando desde el pasado jueves, que quieren saber si aún se está a tiempo de «hacer un último intento de alcanzar un acuerdo sobre el ansiado Plan Laboral», recordando al tiempo la «obviedad» de que una vez celebrado el juicio el tiempo de que se dispone es «muy limitado», por lo que esperan «que se celebre la reunión y que lo haga esta misma semana».
A lo largo de la mañana no se ha producido respuesta de la empresa y los trabajadores siguen adelante con las medidas de presión. Al mediodía han levantado el bloqueo pero por la tarde vuelven a la entrada de la fábrica.
A primera hora, media docena de trabajadores de Lignotech han acudido a la entrada de la factoría y su director ha transmitido al secretario del comité que su empresa le ha facultado para tomar las «medidas legales» necesarias para garantizar que la plantilla pueda acceder a su puesto de trabajo, entendiendo que el conflicto laboral de Sniace y sus trabajadores nada tiene que ver con esta firma.
Pérez Portilla ha asegurado que la protesta no va contra Lignotech ni contra su plantilla, pero lo ha definido como «daños colaterales» del conflicto, aunque destacando que después de 19 meses y con varios bloqueos y huelgas en las que siempre se permitió a esta empresa continuar con su actividad, tienen que «entender que durante una semana» las medidas de presión les afecten.
El secretario del comité ha dicho al director de Lignotech que tome las medidas que considere necesarias y los trabajadores «asumiremos las consecuencias», pero recalcando que la solución está «en manos de Sniace y de Mezquita». Tras este breve intercambio de posturas, los trabajadores de Lignotech han dado la vuelta y no han hecho ningún nuevo intento de entrar, mientras que los de Sniace han vuelto a colocarse ante la entrada de la fábrica para impedir el paso.
