El Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, museo de titularidad estatal dependiente del Ministerio de Cultura, ha inaugurado hoy la exposición dedicada a la figura del fotógrafo Francisco Santamatilde por el centenario de su nacimiento. La muestra, titulada ‘Francisco Santamatilde: el fotógrafo que salvó Altamira’, se puede visitar en el edificio principal del Museo de Altamira hasta el mes de junio.
Francisco Santamatilde (1926-2012), con una formación autodidacta y una predilección por el formato medio, se dedicó profesionalmente a la fotografía artística desde 1958. Además de participar en exposiciones y recibir premios de fotografía, publicó con éxito los libros de fotografías ‘Santillana’ (1964), ‘Altamira’ (1968) y ‘Santander’ (1974).
Durante la inauguración, la directora del museo, Pilar Fatás, ha señalado que “Santamatilde dio un paso imprescindible para salvar la cueva de Altamira de la explotación turística al hacer la denuncia en la prensa del deterioro que se estaba observando en sus pinturas. Otras voces habían llamado la atención sobre esta cuestión, pero se había hecho caso omiso”.
La relación de Santamatilde con Altamira comienza en 1963, cuando el Patronato le autorizó a realizar fotografías en el interior de la cueva de Altamira para publicar en el libro dedicado a Santillana. Unos años después, la Fundación Juan March le concedió una beca que le permitió ampliar este trabajo fotográfico e incluir estas fotos en su monografía ‘Altamira’. Anteriormente ya se habían publicado imágenes en color, pero fue Santamatilde quien difundió entre el gran público el color de las pinturas de Altamira.
En septiembre de 1975, Francisco Santamatilde acudió a una reunión del ‘Grupo de Trabajo de Prehistoria Cantábrica’ con una prueba gráfica del deterioro sufrido por las pinturas. El fotógrafo compara las nuevas fotografías con otras realizadas unos diez años antes. Se comprueba una pérdida de intensidad y viveza en el cuello de la cierva.
Santamatilde denunció la situación en diversas instancias sin obtener respuesta. Finalmente, viajó a Madrid para entrevistarse con el director de la revista ‘Sábado Gráfico’. Previamente, en los años 60 y principios de los 70, ya se habían presentado informes en los que se alertaba de los riesgos de conservación por el exceso de visitantes. Por primera vez, gracias a Santamatilde, había un testimonio fotográfico que lo constataba.
El 14 de octubre de 1975 ‘Sábado Gráfico’ publicó un reportaje titulado ‘Altamira: una reliquia universal que se pierde’ que incluyó las fotografías sin mencionar su autoría. Su firma aparece por primera vez en otro artículo de la revista ‘Cambio 16’ de julio de 1979.
Lentamente, tras la denuncia pública, se van tomando medidas. En enero de 1976 se creó una comisión investigadora para establecer el estado de conservación de Altamira con 12 especialistas. Finalmente, tras el Real Decreto de 1977 de cesión temporal de la titularidad de la cueva de Altamira al Estado, el entonces recién creado Ministerio de Cultura ordenó el cierre de la cueva a la visita pública el 1 de octubre de 1977.
La exposición ‘Francisco Santamatilde: el fotógrafo que salvó Altamira’ está comisariada por la hija del fotógrafo, Ana Santamatilde, y el profesor emérito del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria de la Universidad de Cantabria, Manuel González Morales, que vivió aquellos momentos en primera persona.
Ana Santamatilde recuerda a su padre resaltando que “su gran preocupación fue siempre el Patrimonio, sus publicaciones y su activismo irreductible contribuyeron a preservar no solo las pinturas de la cueva sino también parajes de Cantabria”. Su gran recompensa, asegura, es “haber cumplido su misión”.
La familia ha cedido documentos y objetos personales que se pueden ver en esta exposición.
