Mar24102017

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El inventor de las ambulancias

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El Barón francés Jean Dominique Larrey era el cirujano más prestigioso del ejercito de Napoleón. Estuvo junto a Bonaparte en las campañas de Egipto, Palestina, Alemania y España y su pericia como cirujano no ha tenido parangón a lo largo de la historia. Se dice de él que fue autor de hasta 20 amputaciones en tan sólo 24 horas en la batalla de Borodino. Herido de gravedad, dado por muerto y capturado finalmente por los prusianos en la batalla de Waterloo, es sentenciado a muerte. Instantes previos a la ejecución, es reconocido in extremis por un médico alemán (antiguo discípulo suyo), que intercede por él ante el jefe de la autoridad prusiana siendo automáticamente conmutada la pena capital.

Pero mucho antes de este suceso, el 18 de marzo de 1810 al Dr Larrey se le presenta en una reunión médica el caso de un soldado de 30 años que, después de ser acusado injustamente de una falta grave segun el rango militar de la época, se ha intentado suicidar apuñalándose en el pecho hace días. El inicio de la historia médica del soldado se remonta a varias semanas antes, justo en el momento en el que el soldado es asistido por primera vez. El cirujano que lo atiende le extrae la bayoneta y lo envía para el hospital con urgencia, donde se realiza la aproximación de los bordes externos de la herida del pecho y se establecen las medidas terapéuticas habituales para esos casos, consistentes en bebidas heladas, flebotomías y sangrías con ventosas.

A pesar del tratamiento las semanas pasaban, el cuadro clínico empeoraba rápidamente, y las señales de derrame pericardio (condición por la cual líquido o sangre proviniente de una herida en el corazón se acumula en el pericadio, que es la capa que envuelve al corazón, y su acúmulo acaba por entorpecer el normal movimiento del músculo cardiaco, hasta que éste se detiene), eran cada vez mas evidentes y la muerte parecía cuestión de días.

Más de un mes después del auto-apuñalamiento, se celebra la citada reunión médica extraordinaria en el hospital, cuyos asistentes, además de Larrey son, el director de la institución, la mayoría de los médicos residentes y otros extranjeros convidados. Después de evaluar los "pros" y "contras" se decide la intervención quirúrgica que se lleva a cabo 42 días después del ingreso del paciente en el hospital.

A través de una incisión intercostal en el lado izquierdo Larrey abre el pericardio del que salen líquido amarillo-castaño en abundancia, primero, y coágulos antiguos y organizados, después. No constata la presencia de heridas sangrantes.

El post operatorio es muy difícil y a pesar de los cuidados, el paciente fallece a los 21 días de la cirugía, probablemente por un cuadro de infección de la herida operatoria.

Larrey era un pionero, en varias áreas de la medicina y la cirugía, pero también un personaje histórico notable. Bonaparte decía de él que era el hombre más valioso que alguna vez conoció. Cirujano de extrema pericia y médico dotado de gran habilidad para el diagnóstico, no pasó, sin embargo a la historia por la cirugía realizada al soldado. Y seguramente la terapéutica con sangrías no debían de mejorar la situación clínica. Teniendo en cuenta el tiempo de evolución de la herida cuando finalmente se decidió la intervención quirúrgica, y las reiteradas sangrías que debilitaron aun más si cabe al soldado antes de la cirugía, su operación del francés estaba condenada al fracaso, antes de empezar. Sin embargo, y a pesar de no haber tenido éxito (dando muestras evidentes de su categoría), Larrey continuó trabajando posteriormente en el área de las heridas que afectaban al tórax y que eran producidas por objetos punzantes. De hecho, describió una técnica para drenar el pericardio en pacientes con heridas abiertas (de similares características a la de su primer paciente), mediante desbridamiento directo o mediante tubos finos introducidos a través de la herida. Nunca repitió el procedimiento realizado en el soldado, pero su brillantez lo llevó a realizar estudios en cadáveres, en los que indicaba a sus ayudantes cómo inflingir heridas en los cuerpos para posteriormente estudiar los trayectos de las mismas. A Larrey, cirujano determinado y con preparación científica, le faltó suerte para pasar a la historia como el primer cirujano cardiaco de la historia.

Pero, como es sabido, aquellos cirujanos que pasan a la historia presentan un carácter determinado, son pioneros en uno o varios ámbitos de la medicina, y no se arredan ante la dificultad para modificar lo establecido.

Larrey inventó las las "ambulancias volantes" que consistían en un caballo que arrastraba un carro diseñado para albergar una persona tumbada. Mediante este sistema se conseguía la evacuación inmediata de los soldados heridos en campo de batalla, en vez de que éstos se quedasen moribundos en el suelo en una interminable espera hasta que llegase la ayuda especializada. Pero, además, estableció también (y en contra de las normas militares establecidas), un protocolo de prioridad de tratamiento de los pacientes heridos, que se basaba por vez primera en la gravedad de las heridas y no en el rango militar. De este modo, los soldados que estuvieran en peor condición clínica serían evacuados rápidamente y con prioridad sobre otros militares de rango superior que presentaran heridas de menor gravedad.

@rhdezestefania